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9 de abril de 2024

El estreno desastroso..o no

 El estreno desastroso… o no


 No sé si les ha pasado alguna vez, chicas.
   Un día te levantas, estás feliz y con un bonito subido. Te metes un buen desayuno de huevos y bacón entre pecho y espalda acompañado de un enorme tazón de café con leche. Claro, sin pan. Una tiene que mantener la línea. Te vistes a estrenar y te maquillas según el último tutorial de YouTube. Estás despampanante.
   Antes de salir a la calle a comer el mundo, te entran las ganas de hacer pis. La vejiga es muy inoportuna y más cuando tienes el medio litro de leche y café dentro.
   Por fin, sales del portal y bajas a la calle igual que una diosa. Barbilla en alto y haciendo el caso omiso (aunque disfrutando como el cerdo en una charca) de los piropos que te echan desde los coches que te adelantan. Llevas una falda nueva, de esas que tienen mucho vuelo y encaje. Un top ajustado y zapatos de aguja. Te encanta sentirte empoderada y rezas para no tropezar y caer desde la altura de tu ego.  En el fondo eres una mujer normal y no estás acostumbrada a tanta atención. Por fin te das cuenta de que la dieta Keto funciona y que el sacrificio corporal en el gimnasio ha dado sus frutos. ¿Quién lo iba a decir?
   Tú eres una nave con velas henchidas que surca el mar de la multitud hasta que esperando en el paso de peatones oyes un carraspeo:
   — Señora, disculpe. — Te giras y ves a un hombre elegante y de buen ver—. Siento molestarla, pero tiene su falda levantada justo por detrás. Se le ve todo…
   Ahí mismo te mueres y antes de entrar en el purgatorio te das cuenta de que cuando fuiste al baño, el bajo de tu nueva falda ha quedado dentro de la cinturilla de los pantis. Y tú, sin enterarte, ibas enseñando el culo desde hace una eternidad.
  ¿Que qué pasó después?
   Me casé con este hombre galante y samaritano. Por cierto, no me permitió tirar la falda. Alguna que otra vez la uso en nuestros juegos de alcoba.




                                                                                                                             08/04/2024, Gijón

  

22 de marzo de 2024

Traición

 

TRAICIÓN

 

 

¿Y qué le digo yo ahora? Dios, qué situación:
   — Cariño, esto no es lo que parece. Es un malentendido. No te pongas así. Deja que te lo explique…
   — A ver, cabronazo, cómo me vas a explicar esto.— La cabeza de la mujer iba a mil por hora. Se sentía demasiado dolida y decepcionada. ¿Cómo pudo romper el acuerdo? — Y tú, ¿qué haces aquí todavía? ¡Lárgate!
   «Uf, vaya lío. Nunca me pasó nada igual. Pobre hombre. No le envidio. Aunque su mujer está buenísima. Pero ponerse así por una pizza, bueno, por dos, no es normal. Menos mal que ya he cobrado.» — El repartidor puso los pies en polvorosa. Los gritos de la mujer sobre la dieta y el sacrificio todavía se oían cuando arrancó su moto.
 




                                                          20/09/2024, Gijón

1 de noviembre de 2023

En la consulta


—¿Y tú por aquí, Paco?
—Bah. Me mandó la mujer a recoger unas recetas. Dijome que vaya en persona, que por más que llama al centro, no le cogen el teléfono.
—Cada vez peor. Citas para todo. Llame que te llame, no contestan. Mira, ahí sale Manolo.
—Hola, Juan, Paco. Vine a por los resultados. El otro día me chuparon la sangre y traje un bote de orina. A saber, qué buscaban estos matasanos. Total, estoy como un roble. Ácido úrico un poco alto, pero con beber mucho líquido, lo tengo controlado. Es lo que dijo la doctora.
—Juan, ¿y tú a qué viniste?
—A por una receta.
—¿Estás malo? ¿Qué tienes?
—Qué va. Ese cuerpo todavía aguanta la marcha. El otro día conocí a una moza por esas cosas de internetes. Me lo enseño mi nieto. Está de buen ver. Tiene sesenta y pico, viuda. Quedamos para tomar un café y nunca se sabe como termina la cosa. Y uno ya no es chaval. Necesito algo de ayuda. A ver si el médico me da pastillitas de esas.
—¡Ostras, Juan! No te irás para casa sin contarnos nada. Te invito a un vino. Hay que beber líquido que me lo mandó la médica.
—¿No será el agua?
—Y yo al siguiente. Pero ni mú a mi mujer. Si les pregunta, he tomado un descafeinado con sacarina.
—Vaya dos. Esperadme en Casa Pepe. No tardo. Y pedid que prepare una tapa de esos torreznos tan ricos que tiene.



                                                                                 01/11/2023, Gijón



                        Este relato es para el concurso de noviembre del blog El Tintero de Oro.


Aquí pueden leer la historia anterior sobre Paco, Juan y Manolo .



20 de junio de 2023

Buenos vecinos


     Juan esperó que su nuevo vecino se fuera.
   Ahora podrá subir a la finca y, sin que nadie lo vea, recolocar el palo que marca la frontera entre sus tierras. En la última tala de eucaliptos, hace un mes, lo vio en su sitio. O no. No estaba seguro. Pero la semana pasada, cuando subió al monte, el palo no estaba. Alguien lo hizo desaparecer. Su hijo le insistía cada poco que apuntara las coordenadas por el GPS y pusiera algo más permanente, como un poste de hormigón. Las cosas modernas no iban con él y no quería gastar el dinero a lo tonto. Una buena rama de madera, con un trapo, era todo lo que necesitaba. Nadie se atrevería moverla o quitarla de su ubicación. La palabra de un paisano y un apretón de manos le valían más que una firma.
   Manolo, su anterior vecino, murió y sus hijos vendieron la casa y el terreno del monte a uno que vino de la capital “para buscar la vida tranquila”. No pintaba nada aquí. Él deseaba aquellos terrenos, pero los herederos pedían demasiado. Seguro que no querían venderlos a él. Desgraciados.
   La sospecha que el nuevo quería robarle sus tierras no le dejaba dormir. Pasaba las noches en vela. Se sentía agobiado y lleno de ira.
   Dejó su coche entre los árboles para hacer el resto del camino a pie. El teléfono otra vez. Con esta ya son dos llamadas perdidas de su hijo. Ya le llamará más tarde.
   - Hola, señor Juan.
   Es él, el nuevo.
   - Qué raro. No veo la marca entre nuestras fincas. ¿Sabrá usted algo?
   “Mentiroso. Me miras a la cara y mientes como un bellaco” - pensó -. “Y ahora, ¿qué narices haces aquí? ¿No ibas al pueblo?”
   - Cuando vine para contrastar los límites con la escritura, había un palo con algo blanco.
   - Sí. La marca. Siempre estuvo aquí. De toda la vida. Mira por ahí, más abajo. Igual la ves.
   El vecino le dio la espalda y se inclinó para mirar entre los matorrales. El golpe seco, fuerte, justo debajo de la nuca, lo empujó ladera abajo...
   El corazón de Juan empezó a palpitar a mil por hora. El martillo resbaló de sus manos. El sudor frío bajó por su espalda mojando los calzoncillos. El sonido del teléfono casi le hace caer para hacer la compañía al otro.
   - Diga.
  - Hola, papá. Perdona por molestarte, igual estas con tu siesta. Yo ando muy liado, por esto se me olvidó decirte, que al final he apuntado las coordenadas del GPS de estos palos que marcan la finca del monte.  Hace una semana subí con un compañero del curro. Y al girar el coche, rompimos uno que estaba justo en el camino. Pero no te preocupes, el punto exacto lo tengo apuntado. Este finde paso por ahí y lo volveremos a colocar. Si tú quieres…




                                                                                               20/06/2023, Gijón




                                                                                 

17 de abril de 2023

Promesas, promesas

     Promesas, Promesas





Le daré diez minutos más para que elija.
   Así llevamos casi una hora. Mi paciencia está al límite y la del resto que nos rodean, también. Lo dicen sus miradas, resoplidos, suspiros y montones de cajas apiladas. Ya me estoy arrepintiendo de la promesa que le hice.
    Por fin, la elección está hecha. Una carita risueña y feliz lo confirma.
    Mi hija se pone las nuevas katiuskas rosa chicle con purpurina y se convierte en la Reina de los Charcos. La decena de los pares que se ha probado, quedan agazapados esperando por los siguientes padres desprevenidos.
   —Mamá, me prometiste helado de fresa-nata-mora-frambuesa.
    A cumplir lo prometido.




                                                                                                                          15/02/2023, Gijón

16 de abril de 2023

La última bola

   La última bola




Nuestro calvario empezó cuando en el joyero de mamá descubrimos un precioso collar de perlas. Por supuesto, lo quisimos probar. Y sin saber cómo, Manuela se quedó con el hilo en la mano y el resto de perlas explotó en todas las direcciones.
   Nos pusimos como locas a buscarlas. La Tiffany, que “costaba un ojo de la cara”, ha sido el daño colateral. Después han caído dos jarrones de Bohemia. Pero hemos recuperado las perlas. Menos una. 
  Cuando mamá entró por la puerta, ha pisado la última bola que quedaba…
   Ahora nos toca hacerlo todo hasta que no le quiten la escayola.








                                                                                                                        13/02/2023, Gijón