Los
otros pasajeros
Ellos no esperan en cualquier sitio.
Se colocan donde el aire llega primero, caliente y sucio, arrastrando los
olores que nadie más nota. Allí el suelo avisa antes que en ningún otro punto
del andén. El temblor sube por el hormigón y se les mete dentro. El Viejo alza
la cabeza.
—Ahora.
Se reparten sin mirarse.
Cada uno sabe dónde ir. El Tuerto a un paso de la línea blanca. El Orejas
pegado a la pared. El Manchas atrás, vigilando. El Nuevo, temblando, a su lado.
El Dentudo, como siempre, un paso por delante.
—Quieto —dice el Viejo
entre los dientes.
El Dentudo vuelve a la
fila.
El tren entra en
Komsomolskaya como un animal enfadado. Ruge, chirría contra el metal. Las
puertas se abren. La gente sale en oleadas. Empujan, tropiezan, arrastran las
bolsas. Ellos se mezclan. Cabeza baja. Sin mirar. Sin hacerse notar.
Dejan pasar a los
primeros, los rápidos. Luego los distraídos. Después, los que dejan caer las
cosas sin darse cuenta. Ellos esperan ese momento. Siempre ese.
El Nuevo, no. Esta vez
se pone más nervioso. Se agita. Levanta la cabeza. Huele el aire. Da un paso. El
Manchas lo corta.
—Quieto.
Pero el Nuevo ya no está
con ellos. Entre el metal, el sudor y la ropa mojada, hay otra cosa. Algo que
no encaja allí... Se queda rígido. Gira la cabeza. Lo encuentra. Y corre.
—¡Eh!
Un golpe seco. Alguien
se aparta. Un empujón. Una bolsa se cae. Algo se desparrama por el suelo.
—¡Cuidado!
El Nuevo se cuela entre
las piernas, esquiva, empuja, tropieza. No se detiene. Atrás, el grupo no se
mueve. No lo siguen. El Viejo ni siquiera levanta la voz. Saben cómo termina
eso.
Un grito rompe el ruido.
El lugar entero contiene el aliento.
—¡Papá! —la voz es
pequeña, pero clara.
El hombre sigue andando.
—Papá, espera…
Un tirón de manga. El
hombre se gira, molesto. La niña señala.
—Es Tobi… ¡Tobi!
El Nuevo se lanza hacia
la niña. La golpea, al llegar. La tira al
suelo. Las manos de ella se hunden en su pelaje. Lo agarra como si lo fuera a
perder otra vez. Y entonces rompe a llorar.
Nadie más se detiene. El
flujo continúa. El viento cambia. Ellos vuelven a su sitio a esperar el
siguiente tren.
Como siempre.
La música es de FiftySounds.
22/04/2026,
Gijón
© La
Pluma del Este
¿Sabía que en el metro de Moscú viven perros callejeros que han aprendido a viajar en tren y sobrevivir entre millones de personas y que pudieran comportarse como los otros pasajeros? No todos tienen la misma suerte que nuestro Tobi del relato.
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