Perdón
Es una palabra breve; sin embargo, su peso es inmenso.
No borra lo ocurrido, pero abre una puerta hacia la paz. A veces nos cuesta decirla; otras, aceptarla. De hecho, es justificable vivir sin perdonar a alguien que te haya hecho un daño inmensurable.
Hay silencios que la piden y orgullos que la niegan. Las frases lapidarias: Quien aprende a perdonar, descansa. Quien no, arrastra.
Nos dicen que la vida es demasiado corta para vivir encadenado al rencor. Nos dicen: «Suéltalo. Hoy. Por ti. Siempre». Pero es tan complejo... Es una decisión muy personal.
Yo he pedido perdón y lo he dado también. Y no me arrepiento.
Ha costado. Y ahora vivo con ello.
Y, creo, que lo hice bien.
¿Habéis perdonado?
¿Habéis pedido el perdón?
Os leo.


