La maldición de Venus
«...La
clínica, de un blanco níveo y con luces que quemaban las retinas, estaba vacía.
Sin embargo, alguien les abrió la puerta. En el centro del vestíbulo, una
fuente susurraba el agua cristalina que caía a un pequeño estanque con peces
rojos. Olía de maravilla. Una suave música de fondo invitaba a olvidar el ruido
de los coches y de la vida. Las paredes con enormes fotografías de modelos
bellísimas prometían el maná estético a las mujeres normales y corrientes.
Hortensia sintió un pequeño escalofrío de desconfianza: demasiado bonito,
demasiado perfecto...»
Este relato está incluido en el libro Detrás de la puerta, Vol. 1.
Disponible en Amazon.
19/11/2025, Gijón
© La
Pluma del Este

Hay personas que nunca están contentas consigo mismas. Sobre todo en lo que respecta al envoltorio.
ResponderEliminarMe encanta la metáfora "envoltorio". Así es. Y cada día va a más. Saludos.
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