17 de febrero de 2026

El viaje a ninguna parte

 

El viaje a ninguna parte

 

 

 

          —«Un viaje a Hawái podría ser tuyo». Oooh, qué mono. Siempre he soñado con esto. Cariñito, ¿qué pone en tu galletita?
          —«Sin esfuerzo no hay premio». Bah, chorradas. Típico. ¿Te imaginas a una enorme fábrica con cientos de chinos recortando estos mensajitos y hablando de los tontos que creen en estas gilipolleces?
          —Eres un descrédulo.
          — ¿No será “incrédulo”?
          —Otra vez me corriges. Ya te vale. —La mujer, una morena despampanante, le dio un pequeño golpe en el pecho de su acompañante.
          El hombre, riéndose a carcajadas, tiró el dinero en la mesa, cogió a la mujer por la cintura y le estampó un beso en la boca. La dejó pasar por delante y le dio un cachete en el culo. Abrazados y felices, salieron del restaurante chino a la oscura y desierta calle. Sus risas y jolgorio rebotaron en las paredes sin vida.
          Ellos no lo sabían, pero había alguien observándolos. La dichosa frase «Un viaje a Hawái podría ser tuyo» era la señal que esperaba el asesino. Así escogía a sus víctimas. La guapa iba a tener su viaje, pero no a las islas paradisíacas. Su sótano necesitaba a una nueva huésped.
          El tipo apuró la botella de cerveza, la escondió en el bolsillo de su gabardina y salió por la puerta de atrás. Nadie se fijó en él. Él no era nadie.
 



16/02/2026, Gijón

© La Pluma del Este

         

 

 

         


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