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Relatos de misterio, amor, memoria y sombras del alma humana.

Historias donde conviven el noir, lo gótico y la emoción.

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21 de julio de 2025

Las tres damas

 Las tres damas




   —Lourdes, por el amor de Dios, ¿vas a seguir de luto en las fiestas de San Xuan? Ya pasó un año desde que murió Gonzalo, que en paz descanse. —Rezongó Mercedes, santificándose y con la cara de fastidio. —¡Pareces la Virgen de Dolores!
   —Ahí le has dado, tengo dolores por todos lados. —Le espetó Lourdes. —Y, además, soy más que una viuda. ¡Soy viudísima y con mucho orgullo!… No como otras que yo me sé. —Esta última frase Lourdes murmuró hacia dentro.
   —¿Qué has dicho? ¡Dímelo en la cara, jodia!
   —¡Chicas! ¡Chicas! No empecemos con las tonterías. —Intervino,  Maricarmen, saliendo del baño, ya vestida para la fiesta. —Lourdes, eres viuda, pero sigues viva. Así que disfruta de lo que te queda en este mundo. Que yo me acuerde, tu marido odiaba el negro. Nunca lo vi ni con un pantalón, ni con unos zapatos negros… Espera, espera… ¿Serás cabrona? ¡Ja, ja, ja! ¡Todo este tiempo lo hiciste adrede!   
   Las tres amigas se partieron de risa. Como en los viejos tiempos, con sus setenta y tantos bien llevados y con el peso de vivencias encima, seguían pareciendo unas chavalas.
   Las calles del pueblo, como unos ríos de colores, llenos de vecinos y visitantes, vestidos en ropas de domingo, desembocaban en la plaza mayor. Ahí la brisa marina desparramaba el olor a churrasco, a empanadas y a pulpo cocido. En el escenario unos gaiteros con más entusiasmo que ritmo, tocaban la Muiñeira y varias parejas la bailaban como si su vida fuera en ello.
   Mercedes, apartando la multitud, se lanzó como una treintañera en medio de los bailarines. Se le arrimó un jubilado de buen ver y le juró que era un pariente lejano de los de Luar na Lubre. Maricarmen, exhibiendo la paciencia de una maestra retirada, discutía con el pulpeiro por la escasa cantidad de pulpo por ración. Lourdes, seguía vestida de cuervo, y bajo una sombrilla de encaje blanco, heredada de su madre, saboreaba el licor de café, que bajaba fresquito por la garganta y encendía su cuerpo por dento. Lourdes sonreía. Alguien le dio un codazo:
    —¡Dale, mujer! ¡San Xuan no resucita a los muertos, pero amina a los vivos!
   Horas después, ya en plena noche, las tres damas volvían al hostal.  Las calles engalanadas apenas tenían transeúntes. Algún que otro borracho con alegría desentonaba “Asturias, patria querida” (los asturianos no pierden ni una fiesta de sus vecinos gallegos y viceversa), provocando los perezosos ladridos de los perros. Lourdes, Maricarmen y Mercedes, riéndose a carcajadas, caminaban descalzas y felices.
    —¡Paren! ¡Chicas! Propongo una cosa. Tssss…  ¿Y si hacemos esto todos los años? —dijo Lourdes con su vestido negro subido por encima de las rodillas. 
    —Si no nos la palmamos antes, ¡ja, ja, ja! —rio Maricarmen.
  —¡Bah! Total, ¿qué más nos da? Qué nos entierren aquí, entre gaitas y albariño. —Sentenció Mercedes.




 

                                                                       21/07/2025, Gijón 

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17 de julio de 2025

La entrevista

La entrevista 



        —Pase, por favor. Siéntase tranquila… Ya hemos leído su currículo, pero nos interesan los matices de su personalidad. Háblenos sobre usted. Sin prisa… Queremos conocerla.     
        —Vale, lo intentaré, pero ruego que comprendan que no es habitual para mí hacer esta especie de autorretrato.
» Como ya sabéis, nací en Ucrania cuando todavía era una parte de la URSS y me he formado ahí. Mi padre murió…  Lo mataron cuando yo tenía veinticuatro años; me tocó cuidar de mi familia. Ha sido muy difícil. Tuve que encargarme de todo. Esto me hizo sentir útil y valorada. Si bien, de vez en cuando, necesitaba un distanciamiento de todo…
» Soy exigente. A veces, maniática. Me gustan las cosas bien hechas. Mi papá me decía: “Hija, todo lo que hagas, hazlo de la mejor manera posible”. Hasta el día de hoy lo cumplo a rajatabla. Sigo el orden y la lógica, pero me esfuerzo por no llevarlos hasta los extremos. Vivir en Cuba y en España me ha “latinizado” un poco. ¿O será la edad que me ha vuelto más flexible?…
» Hace tres años descubrí la escritura creativa. Me vino bien para ordenar mi mente y dar una salida a mi imaginación. Me fascina la novela negra y el thriller policiaco… Puede que demasiado… En muchos de mis relatos muere alguien. Y me surgen las dudas: ¿sería capaz de matar?… Perdone por mi sinceridad… ¡Pero si yo hasta quito los caracoles del camino para que nadie los pise! Muchos perros de la zona me conocen. (Los cabroncetes saben que llevo las chuches en el bolso.) Mis peludos me adoran. Y lloro con las películas tristes. Jamás haría daño a nadie a propósito. Nunca. Esto sí, si me tocan a los míos, a mi familia, no respondo por mí… Lo siento… Creo que seguiré asesinando en mis escritos. Para desahogarme…
» Soy muy sensible… Y romántica…  Me encantan las flores. Mi favorita es el Clavel Turco. Es resistente y se adapta a cualquier terreno. Tiene unas florecitas aterciopeladas entre un marrón chocolate y el amarillo canario. Y con un olor fuerte y, a la vez, delicado. Cada vez que puedo, voy al pueblo a enterrarme en el jardín mondando, plantando y replantando. Hasta tengo un enorme arbusto de la uva crispa. Es muy típica de mi país, Ucrania. Para comer es algo ácida, pero para una mermelada, es perfecta…
» Me gusta muchísimo cocinar. Y mucho más, dar de comer. Si tuviera una casa grande y el dinero, haría fiestas cada mes. Invitaría a mis amigos y a algún que otro vecino. Es muy entretenido observar cuando las personas de diferentes círculos de interés y que no se conocen, al final de la velada, llegan a tener más en común de lo que pensaban. Conocer a gente nueva es muy enriquecedor… Ah, me inscribí en un curso de escritura. Ahí me encontré a cinco personas que me despiertan mucha curiosidad. Tengo ganas de saber más de ellos. O, por lo menos, lo que ellos querrán enseñar de sí mismos…
» Adoro hacer los regalos. Los detalles pequeños, sin importancia, pero como un símbolo de atención. Cuando veo alguna cosita que me gusta, a la mente me viene la persona adecuada para ella…
» Vivo en España desde hace casi treinta años y antes, cinco en Cuba, y todavía no llevo lo de dar dos besos para saludar. Los que me conocen saben cómo soy. Prefiero un apretón de manos. Sincero. Formal. Por el tacto y la manera de dar la mano se puede sentir cómo es el otro. Hay manos como si estuvieran muertas, flojas, frías y húmedas… Para mí, son personas que evitar.
» Perdón, señor, me he ido por las ramas… Uff, es difícil… Creo que lo que estoy contando no tiene sentido… ¿Sigo?… Vale… Mmmmm… Me gusta leer. Pero debería leer más. Tengo unos cincuenta libros nuevos sin abrir. Antes era compradora compulsiva. En un almacén guardo cajas y cajas de libros porque no tengo suficiente sitio en casa.  Libros… Quiero escribir uno. Aunque sea chiquirritico… Para cuando yo ya no esté en este mundo, alguien lo lea y se acuerde de mí…
» Por favor, tengo la garganta seca. ¿Me podría dar un poco de agua?… Gracias. Todo esto me pone nerviosa. Ah, soy puntual. Casi siempre. No me importa trabajar más, si se requiere.
        —Muy bien, señora. Ya tenemos una idea sobre su perfil y creemos que encaja perfectamente en nuestra empresa. Un par de preguntas más y terminamos. ¿Está usted dispuesta a viajar acompañando a nuestros huéspedes? Imagino que sabe conducir. ¿Tiene el carné?
        —Sí. De hecho, lo saqué a la primera. Pero lo de conducir lo tengo medio apartado. Cada vez que cojo el volante, pienso que voy a matar a alguien… Pero en el anuncio no decía que tenía que conducir. Viajar, sí, no me importaría.
        —Bien. Y una última pregunta. En el dosier que nos pasó un colaborador pone que en su juventud tuvo la preparación militar que incluía armas. Exactamente, AK-47. Lanzamiento de granada. Supervivencia. Lucha cuerpo a cuerpo. Participación activa en los juegos de guerra. ¿Es cierta esta información?
        —Bah… Esto fue hace tantísimo tiempo que ya ni me acuerdo. Pero si el puesto lo requiere, tendré que ponerme al día. Aunque es del todo sorprendente. Una ya no tiene edad para estas cosas. Ahora yo funciono más con la cabeza. Decía mi padre, que era un hombre muy sabio, que la mejor manera de ganar una pelea es evitarla. Huyendo, claro… Señores, he de reconocer que esta entrevista me tiene muy confundida. No… No estoy segura de si todo esto es necesario para trabajar en una residencia de ancianos.
        —No es una residencia corriente, señora, ni los ancianos son los normales. De hecho, todos son los ex activos de las FSE. Empieza mañana. 


 

 17/072025, Gijón

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11 de julio de 2025

No tengas tanta prisa

 

No tengas tanta prisa




 
—Bueno… ¿Te vas a tirar de una vez? ¿O no? Este es el cuarto tren que pasa y aquí seguimos como dos pasmarotes. ¿Sabes que por tu culpa tengo mucho trabajo atrasado? Te lo cuento. Veamos. Tengo acumulados unos cientos de accidentes de coche; un naufragio, un par de guerras sin sentido, a los de hospitales; y de las residencias de mayores, ni te cuento… Fiuuuuu… Un montonazo de curro. En resumen, un sinfín de encargos por hacer y heme aquí contigo, contando los trenes. Soy Muerte, ¿lo sabes? ¿Y a qué me dedico? Pues eso. No puedo perder mi tiempo con uno que no se atreve a saltar el puente. ¡Dios! ¡Qué castigo! Miren como se agarra a la barandilla. Hasta parece que sus dedos son una parte de ella… ¡Venga! Hasta el próximo tren quedan menos de diez minutos. Así que cuéntame, ¿por qué quieres morir? ¿Sabes que no es tu momento? En mi lista tú dejas este mundo con noventa y siete años y durmiendo plácidamente. Ni te enteras. Y, por supuesto, rodeado de un montón de hijos y nietos y hasta un bisnieto. ¡Caramba! Una bonita vida, sí, señor. Que no te miento…. Te lo juro por mi guadaña. ¿Cuántos tienes ahora? ¿Treinta? ¿Treinta y cinco? Ah, ya lo sabía. Te estoy tomando el pelo. ¡Venga! Ahora en serio, ¿por qué te quieres morir tan pronto?… Otro tren que se va. Bueno, me alegro de haber charlado contigo. Adiós. Nos vemos dentro de sesenta y dos años.


 




 

                                             11/07/2025, Gijón

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