30 de septiembre de 2026

CHARLA #1


Con la escritora Alís Fernández

Autora de la novela «Los hijos de la cúpula»

 



Antes de empezar con la entrevista, quiero presentaros a nuestra invitada.

 

Alís Fernández nació en Lugo en 1978 y vive en Gijón. Es ingeniera forestal y ha trabajado en consultoría y en proyectos de investigación en distintas universidades. Llegó a cursar un doctorado en Biogeociencias.

Ya desde niña tenía interés por la escritura y el arte, y posteriormente decidió redirigir su carrera profesional hacia esas áreas.

Antes de dedicarse a la literatura, ya había firmado publicaciones científicas y de divulgación. En 2025 apareció «Los hijos de la cúpula», su primera novela, de la mano de Maniac Ediciones. Una historia de amor, familia, traiciones y secretos, que se mueve entre el thriller, la ciencia ficción y la ficción conspirativa.

Así que vamos a conocer un poco mejor a Alís, la mujer que está detrás de la escritora: sus gustos, sus manías, sus recuerdos, sus curiosidades y esos detalles que no aparecen en una biografía oficial.

Querida Alís, bienvenida. Te agradezco que aceptaras ser mi primera entrevistada en nuestro Tête-à-tête virtual. Ponte cómoda.

 

  1. Para empezar: ¿Cómo te describirías a alguien que no te conoce?

Si me voy a lo profundo, creo que algo que me define bastante bien es que soy un torbellino de ideas, tengo una vida interior muy activa, soy muy creativa y siento mucha curiosidad por explorar y aprender. Necesito comprender, experimentar y hacer las cosas desde mi propio criterio; nunca actúo porque es lo que toca o está establecido, necesito que lo que hago tenga sentido para mí, y eso me ha hecho ir a contracorriente con frecuencia. Valoro muchísimo el pensamiento crítico, la autenticidad y la coherencia, tanto en mí como en las personas que me rodean. Soy muy sensible a las injusticias, y a veces agradecería tener un poco menos de empatía.

 

  1. Esto es ser valiente. Mantener el pensamiento crítico y la fidelidad a tus principios, imagino que te han costado lo suyo... ¿Cómo eras de niña?

Tenía muchísima imaginación, tanto que a veces me inventaba historias surrealistas que nunca pasaron, para desgracia de mi pobre hermano, que lo hacía cómplice involuntario de mis mentiras. Me gusta pensar que ahí empezó a revelarse mi necesidad de crear relatos. También era alegre, entusiasta, disfrutona y sensible. Salvo lo de las mentiras, que se me arregló con la edad; por lo demás, era bastante parecida a la adulta actual.

 

  1. Ja, ja, ja… Una niña muy traviesa. Creo que lo de inventar las cosas es un rasgo común de los niños. Aunque tiene sus consecuencias. Pobres hermanos. Si yo te contara… ¿Qué cosas pequeñas consiguen hacerte feliz?

Escribir, leer, pasear, salir a correr por unas sendas preciosas que hay cerca de mi casa, estar con personas que quiero y que me aportan, jugar con mi sobrino, diseñar y crear soluciones organizativas y decorativas para mi casa, cuidar de mis plantas, bailar, cantar... Creo que demasiadas. Por eso me cuesta ponerme con las que no me hacen tan feliz.

 

  1. Uff, eres una mujer multitareas, Alís. Algún día me encantaría saber más sobre tu faceta decorativa. ¿Eres más de improvisar o de tenerlo todo pensado?

De improvisar, sin duda. No me gusta tener que planificar con mucha antelación porque me siento más tranquila cuando tengo margen de maniobra y dejo que las cosas vayan surgiendo según el momento y las circunstancias.

 

  1. ¿Improvisar? ¿Y por qué no, verdad? A veces, por más que planifiquemos, los planes se complican y hay que cambiarlos sobre la marcha. ¿Y qué cosas te hacen perder la noción del tiempo?

Sobre todo escribir, pero también leer, dibujar, investigar sobre algún tema que me interese aprender…

 

  1. ¿También dibujas?... Otro talento a la vista. Me encanta. Volviendo a la niña alegre que fuiste, hoy en día, ¿qué te hace reír?

Muchas cosas y mucha gente; es fácil hacerme reír y me río mucho; es más, creo que soy incapaz de no incluir bromas o alguna risa en las conversaciones por muy serio que sea el tema. Y suelo decir que tengo risa larga, porque me gusta disfrutar durante un rato de lo que me hace gracia.

 

  1. ¡Ja, ja, ja! Me hace feliz oírlo y se nota, ¿sabes?, que eres una persona alegre. Creo que una buena risa y en buena compañía hacen que este mundo sea menos… feo. Y cuéntame: ¿Cuándo descubriste que necesitabas escribir?

En la adolescencia empecé a escribir con asiduidad reflexiones y temas que me preocupaban. Lo hacía solo para mí; de hecho, siempre escondía los papeles donde escribía, pero fue en esa época cuando entendí que escribir era una necesidad para mí.

 

  1. Creo que los que escribimos estamos impelidos por una especie de fuerza que surge desde nuestro interior. Nos obliga a escribir aunque sea garabatos en una servilleta. ¿Qué parte de tu personalidad crees que se refleja en lo que haces?

Creo que mi autonomía, y ahora también la creatividad, que siempre fue como mi columna vertebral. Ambas ejercen de directoras de mi vida actual y se reflejan cada vez más en lo que hago.

 

  1. La creatividad es un gran don. La tienes o no la tienes, ¿sabes? Y en tu novela fuiste muy, pero que muy creativa. ¿Sueles equivocarte al improvisar? ¿Qué has aprendido de tus propios errores?

Todo lo importante de la vida, porque la mayoría de mis errores vinieron de no conocerme y no actuar conforme a quien era realmente. El aprendizaje que supone cada error que cometo me acerca más a mí misma y eso siempre mejora mi vida.

  1. Tienes razón, los errores son la mejor escuela. Nos moldean. Nos preparan para evitarlos en el futuro. ¿Hay algo que antes te importaba mucho y ahora ya no?

La opinión de los demás y que malinterpreten mis actos o palabras. En general, he dejado de preocuparme por lo que no está bajo mi control.

 

  1. Estoy de acuerdo contigo. Además, es una pérdida de tiempo. Me gustaría saber de qué parte de tu proceso creativo disfrutas más y cuál menos.

Pues de la escritura te diría que disfruto todo: idear, escribir, corregir… En otro tipo de actividades, disfruto mucho la parte de diseñar e idear y menos algunas tareas más técnicas.

 

  1. Parece que la creatividad ha ido ganando cada vez más espacio y que, de alguna manera, te ha ido llevando hacia donde estás ahora. La verdad es que diste un cambio radical a tu trayectoria profesional. ¿Qué decisión ha cambiado el rumbo de tu vida?

Querer conocerme a mí misma, pero sobre todo hacerlo sin evitar ahondar en las partes más dolorosas e incómodas. Atravesar ese dolor y ese conocimiento me convirtió en otra persona.

 

  1. Cuánto me alegro por ello, Alís… ¿Hay algo que todavía tengas pendiente contigo misma?

Después de haber vivido demasiado tiempo una vida con la que no me identificaba, ahora es conmigo misma con quien tengo el mayor compromiso vital. Me esfuerzo mucho en revisarme y atender lo que veo que necesito en cada etapa.

Tengo pendientes algunos proyectos que me he propuesto, pero estoy trabajando en ellos y los cambios importantes requieren tiempo. Así que, a día de hoy, no tengo nada que echarme en cara: todo lo que tengo pendiente, me esfuerzo en intentarlo.

 

  1. Ya veo… Eres muy exigente contigo misma. Y con toda la sinceridad deseo que se cumpla todo lo que te hayas propuesto… Lo mereces. Quiero ahondar un poco más: ¿Qué has descubierto sobre ti con los años?

Que las cualidades con las que venía de serie eran útiles y estaban ahí para que las utilizase. Que mi criterio, del que muchas veces me hicieron dudar, era acertado, y que mis diferencias eran virtudes a potenciar y no defectos que intentar ocultar.

 

  1. Vuelvo a decirte: eres una persona valiente. Y si pudieras volver a hablar con tu yo de veinte años, ¿qué le dirías?

Deja todo lo que estás haciendo, lárgate muy lejos, donde no conozcas a nadie, y dedícate a conocerte a ti misma lo suficiente hasta que tengas claro que confías en ti y tus decisiones son solo tuyas.

 

  1. Ojalá todos pudiéramos hacer esto… Ahora te conoce mucha gente y tienes lectores y seguidores fieles. ¿Qué significa para ti tener éxito?

Conseguir vivir una vida que tenga sentido para mí y no tener que renunciar a mis principios y valores.

 

  1. Tienes los pies en la tierra, sin duda alguna, Alís. Hasta ahora, y vamos ya por la decimoséptima pregunta, te has descubierto como una mujer con mucha personalidad y carácter. Una persona interesante para conocer… Cuando trabajas, ¿lo haces en silencio o necesitas ruido alrededor?

En silencio si estoy escribiendo, con música para cualquier otra cosa, pero si el ruido es de fondo, lo acabo aislando sin demasiado problema.

 

  1. Ah, música… Me da pie a otra pregunta: ¿Qué artista, escritor, músico o creador te ha acompañado especialmente a lo largo de tu vida?

Pues con este tema tengo un conflicto porque nunca puedo contestar sobre artistas favoritos; creo que mi relación con el arte es muy exploratoria, y he leído, escuchado, observado a artistas y estilos muy diferentes, y aunque hay muchos que me han calado y los considero referentes, he ido cambiando y me cuesta destacar alguno por encima de los demás. Solo en la música me atrevo a destacar un grupo, Muse, lo escucho desde hace muchos años y creo que no tienen ningún tema que no me guste, pero la verdad es que podría mencionar a muchos más.

 

  1. Suele pasar. Con la variedad de géneros musicales e intérpretes, tenemos la música para cada estado de ánimo... Si mañana pudieras despertarte siendo otra persona durante un día, ¿quién serías?

Quizás te sorprenda esta respuesta, pero creo que me resultaría bastante interesante ser por un día Elon Musk o alguno de los multimillonarios que están en el centro de la economía global y los avances tecnológicos, no solo por experimentar una vida radicalmente distinta a la mía, sino también para acceder a toda la información privilegiada y conversaciones sobre el futuro a las que tienen acceso.

 

  1. ¡Ja, ja, ja! Vaya sorpresa. Yo imaginaba a alguna heroína fantástica. Pero, pensándolo bien, en tu novela hablas de un poder oculto que mueve los hilos del mundo… Y para ir acabando, tengo una curiosidad: ¿Qué objeto de tu casa salvarías si solo pudieras llevarte uno?

Voy a hacer trampa, porque creo que salvaría los dos objetos que he conservado a mi lado durante más tiempo: una radio antigua que era de mis bisabuelos y que rescaté cuando tenía dieciséis años, y una medalla de cerámica de Castelao que fue parte de un premio que recibí en un concurso de dibujo cuando tenía ocho años, que para mí tiene mucho significado en mi historia vital.

 

  1. Y para cerrar, una pregunta bonus: ¿Qué te gustaría que el lector supiera de ti cuando termine esta charla?

Me gustaría que el lector se quedara con la idea de que soy una persona muy curiosa, con una vida interior bastante intensa, que necesita comprender, experimentar y cuestionarse las cosas por sí misma. Y, sobre todo, que detrás de lo que hago hay una sensibilidad muy atenta a la complejidad humana y a las injusticias. Creo que, en el fondo, tanto escribir como cualquier otra forma de crear son para mí una manera de explorar el mundo y de intentar entenderlo. Esa búsqueda de libertad, de autenticidad y de comprensión está también muy presente en mi forma de escribir.

 

Alís, te agradezco esta oportunidad de conocerte y que te conozcan los futuros lectores. Espero poder repetir esta experiencia contigo, ya que eres una persona interesante y una escritora con muchas historias que contar. Seguiremos en contacto. 

Hasta luego.



Aquí termina la primera charla de Tête-à-tête la casa virtual de La Pluma del Este. 

Les invito a seguir a Alís Fernández en  Instagram

Donde puede adquirir su novela:

 Maniac Ediciones "Los hijos de la cúpula"

AMAZON "Los hijos de la cúpula"

Casa de Libro "Los hijos de la cúpula"


24 de septiembre de 2026

200. En silencio

 
       Ella bailaba sola en el medio del bar.
       Sin música.

     La barra y las mesas con gente charlando, bebiendo y riendo hacían un círculo alrededor de ella. Decenas de bocas se abrían y se cerraban. Algunas rojas, otras con el brillo chispeante, y otras, masculinas, con o sin pelo. La mujer, ajena a todo aquel ruido, tenía los ojos cerrados y se movía al compás de la música que solo ella podía oír.
     A primera vista, podría decir que estaba borracha. O mal de la cabeza. O rara. ¡Sí! Una típica tía rara. Y ella seguía bailando. Y yo no podía apartar la mirada. Eché un vistazo alrededor. La gente charlaba y bebía sin prestar la atención a la extraña bailarina.
     Entonces me levanté. Me acerqué. Le toqué el hombro. Ella me miró y sonrió. Me dio la mano. Empecé a oír la música. Acompasé mis pasos a su ritmo. Ya éramos dos iguales que bailaban en el medio del silencio.
 




23/09/2026, Gijón

© La Pluma del Este

Este relato nació en nuestra reunión de los miércoles. 
Lo escribí sobre la marcha, con una idea que ha dado un giro inesperado. Creo que tú, mi querido Lector, lo descubrirás. 



Imagino que esta es la canción que sonaba en aquel bar…




23 de septiembre de 2026

HOGAR

 


Durante mucho tiempo pensé que hogar era simplemente el lugar donde vivíamos.

Primero fue la casa de mis padres. Después, en Cuba, viví en la casa de mis suegros. Eran casas donde vivía, pero que no eran realmente mi hogar. Y añoraba tenerlo y saber cómo se siente vivir en algo que es tuyo.

Mi primer hogar lo tuve en España. Un apartamento pequeño con diminuta cocina, salón, baño y dormitorio. Un lugar que pagaba con mi esfuerzo y que fui llenando poco a poco de cosas, de momentos y de vivencias. Pero tuve que irme. Y así he cambiado de casa varias veces. Sin embargo, he procurado que cada una sea un hogar para mí, mi hija y mi mamá. 

Y creo que entendí algo: el hogar no siempre es el lugar que encontramos. A veces es el lugar que mantenemos con nuestros propios esfuerzos.


¿Qué convierte para vosotros una casa en un hogar?