23 de septiembre de 2026

HOGAR

 


Durante mucho tiempo pensé que hogar era simplemente el lugar donde vivíamos.

Primero fue la casa de mis padres. Después, en Cuba, viví en la casa de mis suegros. Eran casas donde vivía, pero que no eran realmente mi hogar. Y añoraba tenerlo y saber cómo se siente vivir en algo que es tuyo.

Mi primer hogar lo tuve en España. Un apartamento pequeño con diminuta cocina, salón, baño y dormitorio. Un lugar que pagaba con mi esfuerzo y que fui llenando poco a poco de cosas, de momentos y de vivencias. Pero tuve que irme. Y así he cambiado de casa varias veces. Sin embargo, he procurado que cada una sea un hogar para mí, mi hija y mi mamá. 

Y creo que entendí algo: el hogar no siempre es el lugar que encontramos. A veces es el lugar que mantenemos con nuestros propios esfuerzos.


¿Qué convierte para vosotros una casa en un hogar?




19 de septiembre de 2026

Tertulia de La Pluma del Este (#7)

¿Qué libro cambió tu forma de ver la vida?






 


Ufff… esta pregunta me ha hecho pensar.

Hay un libro que leí con doce o trece años y que cambió para siempre mi manera de mirar a los animales: Одіссея нічийного хорта (La odisea del lebrel sin dueño) del escritor ucraniano Grigori Pavlovich Krymchuk.

Desde niña había tenido perros en casa de mis abuelos. Eran mis amigos. Pero también había visto desaparecer a muchos de ellos y, por aquella época, la crueldad hacia los animales formaba parte de nuestra realidad cotidiana.

Aquel libro hizo que comprendiera algo que, en el fondo, ya sabía: los perros no eran cosas. Eran seres que sentían.

Y desde entonces, nunca he vuelto a mirar a un perro de otra manera.

Quizá eso sea lo maravilloso de un libro: que puede cambiar nuestra forma de mirar el mundo para siempre.

¿Y a ti, mi querido Lector? ¿Qué libro cambió tu forma de ver la vida?

Me daría mucha ilusión leer tu comentario.

9 de septiembre de 2026

RESPETO

Respeto 


Oímos esta palabra constantemente.
«Hay que respetar».
«Exijo respeto».
«Respeta mi opinión».

Pero, si lo pienso bien, ¿sabemos realmente qué significa respetar?

Yo, al menos, no estoy segura.

Porque hablamos mucho del respeto hacia los demás y bastante menos del respeto hacia nosotros mismos.

¿Respetarse es ponerse límites? ¿Es no aceptar aquello que nos hace daño? ¿Es reconocer nuestros errores? ¿Es dejar de hacer algo que sabemos que no queremos hacer? ¿Es atrevernos a decir «no»?

Quizá respetarnos sea también escucharnos.

Y aquí aparece la contradicción: podemos exigir respeto mientras nosotros mismos permitimos que otros traspasen nuestros límites. Tenemos miedo de defender nuestras ideas y traicionamos lo que pensamos para no molestar. Podemos cuidar a todo el mundo mientras nos dejamos para el último lugar.

Tal vez por eso esta palabra sea mucho más difícil de lo que parece.

¿Sabemos respetar a los demás si todavía no hemos aprendido a respetarnos a nosotros mismos?






09/09/2026, Gijón

La Pluma del Este