16 de julio de 2026

Tertulia de La Pluma del Este (#1)

 

  ¿Por qué lees?



Bienvenido a la primera Tertulia de La Pluma del Este.

Hoy quiero hacerte una pregunta muy simple:

¿Por qué lees?

No me refiero a qué género prefieres ni cuál es tu libro favorito. Me interesa saber qué te lleva a abrir un libro. 
¿Lees para escapar de la realidad durante un rato? ¿Para comprender mejor el mundo? ¿Para aprender? ¿Para recordar? ¿Para sentir emociones que la vida cotidiana no siempre nos ofrece?
Cada lector tiene su propia respuesta, y ninguna es mejor que otra.

La mía sigue siendo la misma: leo porque no puedo evitarlo. Siempre ha sido así. 

Mi papá me enseñó a leer a los cuatro años. 
Mis mejores regalos siempre fueron libros, y en la primera página estaba
la dedicatoria escrita de puño y letra de mi mamá. Aunque era mi padre el que pasaba por varias librerías en busca de un libro para su hija. 

Años después llegaron los perfumes, pero casi nunca venían solos: siempre había una novela esperándome. 

Con el tiempo comprendí que no leía solo por entretenimiento. Leía para viajar sin moverme del sitio, para conocer personas que nunca conocería y para vivir otras vidas durante unas horas.


Hoy escribo historias, pero antes fui lectora. Y sigo siéndolo. Porque, en el fondo, creo que todo escritor nace primero entre las páginas de un libro.

¿Por qué lees?

Ahora es tu turno. ¿Tertuliamos?




6 de julio de 2026

198. El encuentro.

 El encuentro




 
Dorothy volvió a repasar los labios con el lápiz labial de un rojo chillón. Hizo un par de muecas para repartir el color. Con la punta de la uña quitó el exceso de carmín en las comisuras. Se examinó los dientes. Como solía pasar, estaban manchados de rojo. Se limpió con un dedo. Giró la cara a la izquierda, después a la derecha. Se pellizcó los pómulos. Se sonrió. Se guiñó el ojo. Miró el reloj, una cinta de oro en su delgada muñeca. Puso las gafas de sol negras que le cubrían la mitad del rostro y salió a la calle.
      Se giró para despedirse justo en el momento en que una bicicleta, surgida de la nada, le dio de pleno. ¡Boom!
      Una mala caída, un golpe en la esquina del bordillo…
      La bicicleta frenó unos metros más adelante. Dio la vuelta. Se paró un momento al lado de la cabeza de la mujer. Nadie hizo nada.


      La huella roja de las ruedas continuó su camino.



06/07/2026, Gijón

© La Pluma del Este

20 de junio de 2026

197. El tiempo.


Buscando entre los archivos, he tropezado con este pequeño poema que escribí hace unos tres años. Me hizo sonreír. Tres años me parecen tan lejanos. He escrito tanto. He matado a tantos. He creado a los personajes entrañables que ya forman parte de mi viaje literario.
     Y, sin embargo, esta poesía me recordó cómo empecé a escribir. Con miedo a cometer errores, con impaciencia por expresar lo que sentía, con la inseguridad de quien se aventura en un idioma que no es el suyo y con la ilusión de quien descubre un mundo nuevo.
     Hoy releo estos versos con cariño. Son imperfectos, como lo éramos todos al comenzar. Pero también son sinceros. Y quizá por eso sigo guardándolos.



El tiempo

El tiempo, rallado en polvo,
cubre los caminos de la vida.

Seremos afortunados si encontramos a alguien
que tape los agujeros de nuestro corazón.

Que nos saque de la morada del miedo
a la luz del rubio día.

Y que nos llene de palabras de amor
cuando el mundo se rompa en mil pedazos.






Mayo de 2023, Gijón

 Ⓒ La Pluma del Este❤️🌹