Bienvenido a La Pluma del Este

Relatos de misterio, amor, memoria y sombras del alma humana.

Historias donde conviven el noir, lo gótico y la emoción.

Pasa y lee. Siempre hay un nuevo relato esperando.

26 de mayo de 2026

194. Los otros pasajeros

 

Los otros pasajeros

 

 

 

Ellos no esperan en cualquier sitio. Se colocan donde el aire llega primero, caliente y sucio, arrastrando los olores que nadie más nota. Allí el suelo avisa antes que en ningún otro punto del andén. El temblor sube por el hormigón y se les mete dentro. El Viejo alza la cabeza.
     —Ahora.
    Se reparten sin mirarse. Cada uno sabe dónde ir. El Tuerto a un paso de la línea blanca. El Orejas pegado a la pared. El Manchas atrás, vigilando. El Nuevo, temblando, a su lado. El Dentudo, como siempre, un paso por delante.
     —Quieto —dice el Viejo entre los dientes.
     El Dentudo vuelve a la fila.
    El tren entra en Komsomolskaya como un animal enfadado. Ruge, chirría contra el metal. Las puertas se abren. La gente sale en oleadas. Empujan, tropiezan, arrastran las bolsas. Ellos se mezclan. Cabeza baja. Sin mirar. Sin hacerse notar.  
    Dejan pasar a los primeros, los rápidos. Luego los distraídos. Después, los que dejan caer las cosas sin darse cuenta. Ellos esperan ese momento. Siempre ese.
El Nuevo, no. Esta vez se pone más nervioso. Se agita. Levanta la cabeza. Huele el aire. Da un paso. El Manchas lo corta.
     —Quieto.
     Pero el Nuevo ya no está con ellos. Entre el metal, el sudor y la ropa mojada, hay otra cosa. Algo que no encaja allí... Se queda rígido. Gira la cabeza. Lo encuentra. Y corre.
     —¡Eh!
   Un golpe seco. Alguien se aparta. Un empujón. Una bolsa se cae. Algo se desparrama por el suelo.
    —¡Cuidado!
   El Nuevo se cuela entre las piernas, esquiva, empuja, tropieza. No se detiene. Atrás, el grupo no se mueve. No lo siguen. El Viejo ni siquiera levanta la voz. Saben cómo termina eso.
     Un grito rompe el ruido. El lugar entero contiene el aliento.
     —¡Papá! —la voz es pequeña, pero clara.
     El hombre sigue andando.
      —Papá, espera…
      Un tirón de manga. El hombre se gira, molesto. La niña señala.
      —Es Tobi… ¡Tobi!
      El Nuevo se lanza hacia la niña. La golpea, al llegar.  La tira al suelo. Las manos de ella se hunden en su pelaje. Lo agarra como si lo fuera a perder otra vez. Y entonces rompe a llorar.
      Nadie más se detiene. El flujo continúa. El viento cambia. Ellos vuelven a su sitio a esperar el siguiente tren.


       Como siempre.



La música es de FiftySounds.

22/04/2026, Gijón

© La Pluma del Este



¿Sabía que en el metro de Moscú viven perros callejeros que han aprendido a viajar en tren y sobrevivir entre millones de personas y que pudieran comportarse como los otros pasajeros? No todos tienen la misma suerte que nuestro Tobi del relato.


Si te ha gustado este relato, te invito a leer estos: 








No hay comentarios:

Publicar un comentario