8 de mayo de 2025

Café en buena compañía

 Café en buena compañía



Ella tiene todo bajo control. Su pelo, veteado de gris, recogido en un moño y las gafas de pasta le dan un aire de descuidada elegancia. Con amor y esmero ordena las infinitas estanterías por los géneros literarios y por los nombres de los autores. Camina con pasos silenciosos en una suave cadencia que solo ella es capaz de interpretar.
        Cada viernes, a las seis en punto, él se acerca al mostrador para devolver un libro y recoger uno nuevo. Es alto y delgado, con un sombrero de ala que no esconde los ojos de color whisky. Los ojos que adquieren un brillo socarrón al ver a la bibliotecaria. Las frases: «¿Qué le ha parecido?». «Este tiene buenas críticas». «Este tiene un final feliz» —es lo único que se atreve a pronunciar. Aun así, ella ya conoce sus gustos y guarda los libros para él.
        Un día, él le dejará una nota dentro de uno: «¿Qué tal un café en buena compañía?». Ella, tímida y con las cicatrices en su corazón, ignorará esta nota y otras muchas más. Pero él no se dará por vencido. Hasta que un día ella leerá: «Cómo duele reconocer que mi compañía no es tan buena. No la molestaré más». Ella, asustada, al entregarle un libro, lo rozará con las puntas de los dedos y, mirándole a los ojos, le dirá: «Hice bollos de canela riquísimos. Serán perfectos para acompañar el café…».
 


 

                                                                                                                   07/05/2025, Gijón

© La Pluma del Este


1 comentario:

  1. Y a los dos les gusta la lectura y los libros. No puede salir mal. :)

    ResponderEliminar