La mujer del café
Como cada noche de domingo,
ella entra en el Automat. El café es grande, decorado en estilo de art déco, con
detalles dorados y mucha luz que se desprende de las hileras de las lámparas
del techo. La mujer podría buscar un rincón donde tomar un café sin que nadie
viera su soledad; sin embargo, ella elige la mesa muy iluminada y cerca de la
ventana. A la vista de todos. Como en un escaparate. Como un desafío. ¿Está
esperando a alguien? ¿Viene en busca de los recuerdos? Nadie lo sabe, ya que no
habla con nadie.
Cada domingo a la misma hora ella está
aquí, con su taza de café. Quita un guante y sus dedos delicados sienten el
calor de la porcelana. El otro guante queda puesto. Igual que el abrigo. Es
como si no quisiera quedarse mucho rato. Solo unos minutos, para tomar su café
e irse… Pero estos minutos le pertenecen a ella. Cuando se va, su reflejo todavía
sigue congelado en el cristal.
23/04/2025, Gijón
La Pluma del Este