Bienvenido a La Pluma del Este

Relatos de misterio, amor, memoria y sombras del alma humana.

Historias donde conviven el noir, lo gótico y la emoción.

Pasa y lee. Siempre hay un nuevo relato esperando.

4 de febrero de 2025

La suerte golpea dos veces

La suerte golpea dos veces 



El sonido de un cuchillo, aporreando la copa, interrumpió la animada conversación familiar.  
—¡Ya… no…  puedo… más!
—¿Y eso? Horacio, ¿se puede saber a qué viene tanta tontería? —Eustaquia, a punto de meterse en la boca otro trozo de la suculenta pechuga de pavo, miró por encima de las gafas de culo de botella a su marido.
—¡Que llevo con este sinvivir días y no lo aguanto más!
—Venga, hombre, desembucha. Que nos tienes en ascuas. —Su cuñado, le guiño el ojo.
—Cariño, ¿te acuerdas de cuando estuvimos en Madrid, yo me quedé en la cola en Doña Manolita? Era tan larga que daba una vuelta a la manzana. Tú te cabreaste conmigo y te fuiste de compras a El Corte Inglés.
—¡Y con razón! ¡Gastaste doscientos euros en un solo número, imbécil!…  Solo de recordarlo me pongo mala… Cof… ¡Cof!…  ¡Cofffff!…
 —Pues verás… Nos ha tocado. ¡Cuatro millones de euros! ¿Cariño? Eustaquia, ¿qué te pasa, mi amor? Te estás poniendo morada… ¡Por Dios! ¡Respira!…
—¡Se muere, imbécil!… ¡Haz algo!…  ¡Mi hermana se muere, joder!… ¡Se atragantó con el puto pavo!…
 —Buenoooooo… Cuando uno está en racha, está en racha… ¿Igual habría que
llamar a urgencias? No sé yo…




                                                                          04/01/2025, Gijón

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29 de enero de 2025

Los mazapanes

Los mazapanes 



Toc, toc, toc…
   —Pase.
   —Señor juez, una mujer pregunta por vos. Y yo me marcho ya. Hasta el lunes. Acuérdese de que voy a hacer una visita mi hija.
    —Sí, sí, por supuesto. Dígale que entre. Hasta el lunes… Ah, doña Carmen, qué ricos estaban los mazapanes que me compró para el café. Tráigame una docena más cuando pueda… Señora, pase. Siéntese, por favor. ¿Qué puedo hacer por vos? No tengo el gusto de conocerla.
   —Buenas noches, juez. Soy Maya Fernández, la madre de Terecita Fernández. Vivimos en un pueblo cercano. Vivíamos… ¿Se acuerda de ella? Vino aquí hará un año para solicitarle unos papeles para entrar en la mancebía del puerto.
   —No sé de quién me habla, señora. Por aquí pasan muchas fulanas en busca del permiso legal. Si no tiene otro asunto que tratar, puede irse…
   —Ah, no… No me iré antes de decirle un par de cosas. ¿Cuántas muchachas ha “probado” antes de mandarlas al burdel? Hablo de chicas inocentes y muy perdidas… Mi hija tenía catorce años y era muy niña para trabajar de puta. Y, vos, un viejo libidinoso, la desvirgó y la echó a los lobos… La pobre murió al dar a luz a… ¡Su bastardo! Por cierto, ¿le gustaron los mazapanes? Veo la bandejita vacía. ¿No pudo resistir y los ha comido todos? ¿No ha notado nada raro en ellos?… Veo que sí… Muy tarde para vos. Morirá aquí solo como la rata asquerosa que es.







29/01/2025, Gijón

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20 de enero de 2025

Sin color

 Sin color



El mundo ha perdido el color.
   No sé en qué momento ha pasado, pero un día el sol se hizo bola de plata y tiñó el cielo azul en un gris anodino. El agua del estanque ya no era ni esmeralda ni zarca, sino la tinta negra. Los árboles, despojados de marrones, ocres y verdes, ahora son estructuras sin vida. La hierba alrededor de sus troncos, antes llena de coloridas flores, se ha convertido en un tapiz minimalista de tonalidades grisáceas, salpicado de manchurrones negros. ¿Y los pajarillos?… Ahora son cuervos.
   Yo también he perdido el color …
   Cuando te fuiste.





20/01/2025, Gijón

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