Bienvenido a La Pluma del Este

Relatos de misterio, amor, memoria y sombras del alma humana.

Historias donde conviven el noir, lo gótico y la emoción.

Pasa y lee. Siempre hay un nuevo relato esperando.

4 de diciembre de 2024

Cuando...

Cuando…


Cuando veas mis zapatos viejos,

Solo así imaginarás los caminos tortuosos

Que me ha tocado recorrer.

 

Cuando veas las arrugas de mis ojos,

Comprenderás las lágrimas,

De dicha y dolor, derramadas.

 

Cuando veas mis manos cuarteadas,

Verás los años de trabajo

Arduo y constante para crear mi mundo.

 

Cuando veas mi mirada ausente,

Sabrás que me he perdido

En la memoria y amores, dejados atrás.

 

Cuando me veas caminar encorvado,

Dirás que soy un viejo. Sin embargo,

Es por el peso de mis decisiones y no años.

 

Cuando me veas sonreír, siéntete feliz por mí,

Ya que es la alegría de haber vivido bien

Es la que me ilumina el alma.




                                      04/12/2024, Gijón

  

El amor no retornado

 El amor no retornado

(Romance)

 

Ay, pobre de mí y de mi alma,

Que sufre llena de amor

Por la doncella altanera.

Y afligido por dolor,

Yo vago como un espectro

En un mundo sin color.

Le he cantado mis poemas,

Segado por su esplendor

La adoré como a una virgen

Por su belleza y candor.

Y sangre, la he derramado,

En la hazaña por su amor.

Reté a nobles y vasallos,

Para rendirle mi honor.

Regalos, telas y alhajas,

No han ganado su valor.

Nunca seré digno de ella…

 

Soy, simplemente, un bufón.




                                            04/12/2024, Gijón


20 de noviembre de 2024

No se han ido

 No se han ido




 

El sol matutino se asomó de entre los árboles y se desparramó por el claro. El plácido e invernal sueño se rompió. La batalla de bolas de nieve ha empezado. Decenas de proyectiles, de un lado y de otro, dieron en el blanco…
   Las carcajadas infantiles llenaron el silencioso parque con alegría y gozo. Algún bromista sacudió las ramas bajas y la lluvia nevada cubrió por completo a los pequeños traviesos. El jolgorio, acompañado de bolas voladoras de nieve, asustó a los indignados pájaros. Los niños corrieron hacia los columpios.
   —¡Quién llega el primero, puede montar el columpio dos veces! ¡Nico, sígueme!
   —¡No es justo! Yo tengo los pies pequeños y Sergey y Nico, siempre llegan primeros… No es justo… No voy.
   —Katia, no les hagas caso. Ya sabes cómo son. Te toman el pelo. Además, ellos no son tan malos. Son solo… chicos. Y te quieren. Dame la mano; verás qué rápido llegamos. —Las dos chicas, corrieron alborozadas cuando sus amigos ya montaban en el columpio. Y para resarcirse, las niñas empezaron a lanzarles las bolas de nieve.
   El jolgorio se interrumpió cuando por el recodo del camino aparecieron una mujer con una niña de unos cinco-seis años. Se dirigieron hacia el parque. Los chicos, sorprendidos por la inesperable compañía, han huido, dejando los columpios oscilando en vacío.
   —¡Mamaaaa! ¿Por qué los niños se fueron? Yo quiero jugar con ellos. ¿Por qué ellos no quieren jugar conmigo?
   —¿Qué niños, cielo? Ahí no hay nadie. Solo estamos tú y yo.
   —¡Sí que estaban! Dos chicos grandes, una chica grande y una como yo. Se han ido por ahí…
   —Cariño, aquí no había nadie. Ven al columpio. Te empujaré lo más fuerte que pueda. Hasta el mismísimo cielo.
   Cuando se acercaron, los delicados copos de la nieve ya empezaban a cubrir las múltiples huellas de pequeños pies, que se alejaban hacia la espesura del parque… Ahí es donde había un orfanato… Antes de la guerra.
   —¡Mamá! ¡Te lo dije! Yo vi a unos niños. Quiero jugar con ellos. Vamos a buscarlos.
   —No, cielo. Ahora tenemos que irnos. Empieza a nevar. Vendremos el otro día. —La madre, con un gesto disimulado, secó una lágrima y cogió a su hija en brazos. Los rumores eran ciertos. Los niños no se habían ido…




20/11/2024, Gijón