Bienvenido a La Pluma del Este

Relatos de misterio, amor, memoria y sombras del alma humana.

Historias donde conviven el noir, lo gótico y la emoción.

Pasa y lee. Siempre hay un nuevo relato esperando.

23 de mayo de 2023

Bajo la lluvia

Bajo la lluvia




 

¿En qué piensas? ¿Por qué no te atreves a cruzar la calle?

La lluvia se hace más fuerte a cada minuto. El paraguas, que llevas, apenas te protege. Debajo de tus pies se está formando un charco. Seguro que ya tienes calados tus zapatos. Pero sigues ahí, clavada en la mitad de la acera, con la mirada ausente. ¿Esperas a alguien? Te veo llorando. Quiero acercarme, pero no quiero asustarte. Estás tan ensimismada.

   La lluvia ya es un aguacero. En la oscura calle quedamos solo tú y yo. Por fin me decido y me acerco muy lentamente hacia ti. No te asustes…

   Mi hocico frío toca tu mano. Te saltas un poco y enseguida la pones en mi cabeza.






                          

13 de mayo de 2023

Me voy...

 Me voy…




Me estoy muriendo o, por lo menos, es lo que oigo alrededor. Gente susurrando, el sonido del agua, el pitido molesto… Y el frío, mucho frío. Lo siento apoderándose de mi cuerpo.
   Estaba pescando. O esta era mi intención. Vine muy pronto. Dejé a mi esposa durmiendo. Tan bella después de tantos años. Le di un beso. Por fin pude cumplir mi deseo: ir a pescar. Para un pensionista recién estrenado es algo incondicional. Estar tranquilo, sin prisas, solo con la naturaleza. La unión con lo divino. Suena cursi, lo sé. Creo que he cogido un par de buenas truchas.
    Después, un fuerte dolor en el pecho…
  Mi cerebro casi sin oxígeno me dice que me voy. Me siento tranquilo… El agua está llevando mis recuerdos como los pétalos de flores…






                                                                                                                           09/05/2023, Gijón


12 de mayo de 2023

Tamara

Tamara




Al jubilarme me aficioné a pasear a primera hora de la mañana, cuando el pueblo está tranquilo y apacible, las calles desiertas y los pájaros, todavía desperezándose. 
  El día de hoy prometía ser soleado y con una agradable temperatura. Lo que en el Norte llamamos «un día guapo». El perro de aquel tipo de nuevo meó en mi puerta. Estuve a punto de llamarle la atención cuando sonó el teléfono. Qué raro a estas horas. Reconocí el número de la factoría donde trabajé hasta hace nada.
   —Diga.
 —Tamara, soy Juan. Ha pasado lo que temías. El horno ha reventado y esto es un infierno. Ya envié un coche para recogerte.
  Enseguida marqué el teléfono de mi hijo que, siguiendo mis pasos, también trabajaba ahí. No lo cogió. De camino lo intenté varias veces. Nada.
  El coche no me pudo acercar más y tuve que abrirme el paso entre las ambulancias, policía y gente gritando.
  Lo que vi, me dejó medio muerta. Montañas de amasijos de metal ardiendo y mi hijo podría estas en algún lugar de este infierno. Volví a llamarle. Una y otra vez. Nada.
  Pasaron las horas. He perdido la noción del tiempo ayudando a poner algo de orden en aquel caos. Mi hijo está bien. Mi hijo está bien…
  Su cuerpo apareció a la mañana siguiente. En su mano agarraba el teléfono.
  Era un día gris y feo. La lluvia lavaba la sal de mis ojos…







                                                Este relato es la precuela del relato «Hola, guapa»


                                                                                                   
                                                                                                      07/05/2023, Gijón