Bienvenido a La Pluma del Este

Relatos de misterio, amor, memoria y sombras del alma humana.

Historias donde conviven el noir, lo gótico y la emoción.

Pasa y lee. Siempre hay un nuevo relato esperando.

15 de noviembre de 2024

"Al César, lo que es de César"

 “Al César, lo que es de César”



La situación era desesperante…
Había que hacer algo y muy rápido…
Era la cuestión de vida o muerte…
   Así que, después de retozar una hora en leche de burra; dos horas de masajes emolientes con aceites afrodisíacos; otras dos horas eligiendo sus joyas más espectaculares y telas más finas que hacían resaltar su magnífica figura, Cleopatra, por fin, estaba preparada para su encuentro con Cesar.
   Y a continuación, se metió dentro de una alfombra…





                                                                                                                 15/11/2024, Gijón

13 de noviembre de 2024

Atando los cabos

 Atando los cabos



—¡Qué feliz estoy con esta aventura! Menos mal que insististe en traerme a este acantilado. Las vistas son maravillosas. Y el mar, ahí, abajo, se ve tan implacable, tan cruel, tan inmenso. Es una pena que casi nadie conozca este lugar. Gracias…  No merezco tu ami…
   «Amistad, zorra… Amistad… ¡Serás puta mentirosa! ¡Claro que no te la mereces! ¡Dios, qué fácil ha sido! No lo esperabas, ja, ja, ja… No te dio tiempo ni para gritar, zorra. De entre todos los hombres, ¿por qué mi marido? ¿Por qué? Me clavaste un puñal, zorra. Me jodiste la vida… Ya anochece, la marea sube y a saber dónde arrastrará tu cuerpo escuálido, cabrona. Ahora voy a cocinar una cena “exquisita” para el hijo de puta con el que me casé… Su última cena…»






                                                12/11/2024, Gijón

6 de noviembre de 2024

La primavera en mí

 La primavera en mí



Los primeros rayos de sol, al principio con timidez, y después con más alegría, besan el encaje blanco de los árboles dormidos. La cálida luz traspasa las ramas y dibuja en la nieve intrincadas figuras. Y, poco a poco, el sonido de las gotas llena el aire con la melodía de la primavera. Pim pam, pim pam, pim pam… La corteza se vuelve oscura por la humedad. Las ramas, desprendiéndose del peso, se enderezan con alivio. Algunas, ya rotas, pierden su preciada savia. Unas caerán al suelo y se pudrirán, otras, con un poder inexplicable, curarán sus heridas y volverán a llenarse de tiernas hojas.
   Los diamantes de la nieve se resisten al desvanecimiento y brillan con la fuerza de un animal herido. En algunos lugares ya se asoma la tierra. El musgo verde esmeralda retiene las gotas de agua. De vez en cuando se ven las delicadas campanillas de invierno. Son las primeras flores al salir de la tierra dormida. Algunas brotan de entre el manto blanco. Con sus verdes y finas hojas crean un contraste lleno de vida. Su tallo delgado aguanta una preciosa florecilla blanca, que cabecea al vaivén de la brisa. Su aroma sutil y ligeramente dulce, se expande por el bosquecito.
   Ahí se ve un carbonero. Y otro… Y otro… Son pequeñas aves, muy hermosasas y espabiladas, que, con las plumas de azul y amarillo, destacan sobre el fondo blanco. Sus trinos, ahora más alegres, cantan las alabanzas a la primavera. Ellos también se han cansado del frío.
   Solo a unos pasos más allá, justo detrás del viejo roble, se oye el susurro del agua. El riachuelo, libre de hielo, se abre el camino entre la nieve y divide el claro del bosque con un corte irregular. En unos días, crecerá, se desbordará y correrá hacia el sur, entregándose al Gran Río. Y de ahí, al mar.
   Cómo pasa el tiempo. Ya ni me acuerdo de cuantos de estos despertares yo he visto. Al trigésimo segundo dejé de contar. Después, los años dejaron de importarme. A estas alturas ya conozco todos los árboles, sus ramas, las flores, las aves y hasta algún que otro ciervo. Los zorros y lobos, nunca se quedan. No les gusta mucho esta parte del bosque. Y los comprendo. Sé que me tienen miedo. No creo que sea algo personal. Es más bien por su instinto.  
   Me encanta la llegada de primavera. A través de los árboles puedo observar qué hay más allá. En invierno, todo es monocolor. Pero ahora, veo manchas oscuras y verdes de la tierra. Los sonidos y olores me traen a la memoria cosas… Las bellas cosas que he vivido. Pero mis recuerdos se van desdibujando como las huellas en la nieve que se derrite.
   Ah, qué pena es la mía por no poder ir más allá de este montículo. Mi destino y castigo es dar vueltas y vueltas a su alrededor. 

Estoy anclado a él … 

Para siempre. 

Es donde yazco. 

Esta es mi tumba…





© La Pluma del Este

06/11/2024, Gijón

29 de octubre de 2024

Sara

 Sara




El hombre bajaba por la escalera hacia la oscuridad. Con mucho cuidado y apoyándose en las paredes de cemento, llegó al sótano. Encendió la bombilla.
   La puerta de hierro oxidado estaba abierta de par en par. La cadena y el candado, rotos, reflejaban la sucia luz.
   —Saraaaaaa…  Saraaaaaaaa… ¿Estás aquí? ¿Dónde te escondes? Has sido una chica mala. Muy mala. ¿Qué voy a hacer contigo ahora?
   Desde un rincón se oyó un lloro y suaves quejidos. Una sombra se ha movido y algo se arrastró hacia el hombre. Era una muchacha de unos trece años, delgada, desnuda y llena de sangre y arañazos. Su melena apelmazada escondía un rostro sucio y con los surcos claros de lágrimas.  Los ojos azules imploraron al hombre. Este la cubrió con una manta rosa.
     —Lo… lo… Siento muuucho. Por favor… Lo siento…
  —¿Cómo pudiste escapar? Te di el triple de somníferos, te encadené y cerré bien esta puerta de hierro. —El hombre la abrazó para tranquilizarla. —¡Qué desastre! Cada luna te haces más y más fuerte. Y esta vez has dejado cuerpos. ¡Hablamos de no cazar a las personas!… No tenías que haber ido a aquel parking.  ¡Tres hombres! ¡Destrozaste a tres tipos más grandes que yo, muchacha! De nuevo tendremos que mudarnos. Sube a ducharte y a descansar un poco. Avisaré al colegio que estás con la gripe… Pero… ¿Qué escondes ahí? ¡Madre mía!… ¿Un conejo vivo?
   —Papi, porfa, déjamelo. Quiero tenerlo. Por favor. No lo mataré. Lo prometo…



                                       


                                                                  28/10/2024, Gijón