Bienvenido a La Pluma del Este

Relatos de misterio, amor, memoria y sombras del alma humana.

Historias donde conviven el noir, lo gótico y la emoción.

Pasa y lee. Siempre hay un nuevo relato esperando.

23 de octubre de 2023

La vida de una guitarra

 

La vida de una guitarra



Hecha cuerpo de una mujer, ella es parte del guitarrista. 
Ambos crean belleza.
Pero para esto, un árbol tuvo que morir.

    



                                                                                                         23/10/2023, Gijón

12 de octubre de 2023

Sé que volverá

  Sé que volverá


 

  

¡Amo, qué alegría! Veo que sacas mi arnés y la correa. Andas de un lado para otro. ¡Guau! Vamos a salir. ¡¡Guau, me encanta!! Adoro ir contigo, aunque hasta la esquina. Sé que ya no soy un cachorro y no me muevo tan rápido, pero los paseos largos me chiflan.
 ¿Bajamos al garaje? Mucho mejor. ¡¡Guau!! ¿Vamos de viaje? ¿Podemos ir al pueblo? Porfaaaaaaa… Me encantaría volver a ver a la hembra que vive al lado. Hemos llegado a un medio acuerdo. La tengo en el bote, como decís, los humanos. Solo falta traerle una salchicha. ¡Qué alegría! ¡Me encanta! Pa-se-o, pa-se-o… Nos-va-mos-de-pa-se-o…
   Amo, te noto extraño. Huelo preocupación. Tu tranquilo. Hacemos un buen equipo: tú y yo. Aunque no le gusto demasiado a tu nueva hembra. No te preocupes, la ganaré. Soy un especialista en las hembras. Sé que ella se enfadó mucho cuando mordí su bolso. Pero es que estaba tan apetecible y olía tan bien que no me pude resistir. Ya sé que los perros tan mayores como yo no deberían hacer estas cosas. Pero no he podido aguantar… Nunca más. Te lo prometo. ¡Ah! Lo de aquel zapato, no cuenta. Te pedí el perdón. Aunque me debes una por lo del otro día: meterme un termómetro por el culo no ha molado nada de nada. Esto no se hace. Y sin esperar. Uff… Todavía me tiemblan los cuartos traseros al recordar aquella encerrona en la clínica.
     Me encanta ir en coche contigo. Nunca sabes qué aventura vamos a vivir. Ay, qué tiempos aquellos, cuando éramos unos críos. Tú, con tu pelota de futbol, y yo con la mía, de goma. Qué bien nos lo pasábamos. Y hasta dormíamos juntos. Ahora tienes la puerta cerrada. Bah, no pasa nada. Estoy más a gusto en la cocina donde pasa el tubo de agua caliente. Uno ya tiene edad, ¿sabes? Aunque me siento como un chaval todavía.
     ¡¡Aaaaaamo!! Creo que te equivocaste del camino. El olor es diferente. No es por ahí. Date la vuelta. Hola, estoy aquí, atrás. Te veo por el espejo. Veo tu mirada. Mírame. ¿Por qué no me miras? Te-has-e-qui-vo-ca-do. ¿A dónde vamos? ¿Un sitio nuevo? ¡¡Guau!! ¡Vamos de aventura como antes! ¡¡¡Guau!!!
     ¿Por qué paras el coche? ¿Ya hemos llegado? No veo nada alrededor. Bueno, sí, un bosque. ¿Vamos a un bosque? ¡Pero si nunca vamos al bosque! Bueno, una aventura misteriosa, ¡guau!
     Mira como salto la valla. Ups. Qué golpe. Antes, yo volaría por encima. Mejor me pasaré por debajo. Ni se te ocurra reírte. Y no lo cuentes a la perra del vecino. Uno tiene su orgullo. Uff, aquí huele diferente. Me gusta. ¿A dónde vamos? ¿Me vas a amarrar? ¿Y cómo se supone que vaya contigo si me dejas aquí como a un cachorro maleducado? Aaaaamo… Mírame. ¡¡Guau!! ¡¡Un pícnic!! Trajiste mi mantita, el cuenco y la comida. También me vale, aunque unas ricas salchichas molarían mucho más.
     ¿A dónde vas? Puedes levantar tu pata aquí mismo, somos machos. Estas cosas no me molestan. ¡Aaaaamo! ¿A dónde vas? Esto ya no me hace gracia. No te veo. ¡Guau! ¡¡Guau!! ¡¡¡Guau!!! ¡¡¡Aaaaaaamo!!! ¡¡¡Aaaaaaamo!!! No quiero quedarme aquí. Esta correa es muy fuerte. ¡¡¡Guau!!! ¡¡¡Guauuuuuu!!!
    Oigo tu coche cada vez más lejos. ¡Guau! ¡¡¡Guauuuuuu!!! ¡No me dejes aquí! Quiero irme a casa. No sé qué ha pasado. No entiendo nada. ¿Qué hice? ¿Por qué te fuiste? Quiero volver contigo a nuestra casa… Tranquilo, Max, respira. Seguro que volverá. Sin ti no podrá vivir.  
     ¡Guau!… Moja… Lluvia… Odio la lluvia. ¡¡¡Aaaaamo!!! ¡¿Dónde estás?! Tengo que soltarme como sea. A ver esos dientes. Puedo con esa correa. Uff. Cuesta. Un poco más. Se resiste. Ya falta poco. Qué dolor en la boca. Sangre. Lo que faltaba: un diente roto. Sigo que ya casi está. ¡Ya! ¡Estoy libre!
     ¡¡¡Aaaaamo!!! ¡¡¡Guau!!! ¡¡¡Guau!!! ¡¿Dónde estás?! No hay nadie. A ver ese olfato. Coche estaba aquí y se fue… Por allá. Eso es. Ahí está la casa. ¡¡Aaamo!! ¡¡¡Voooy!!!…
     Tenía que haber bebido el agua del cuenco. ¿Ahora qué? Me muero de sed y este camino no termina nunca.
    Las patas me duelen un montón. Uff. Qué frío hace. Tengo hambre. Cuando llegue a casa no me quejaré del pienso. Lo comeré todo. Después, salchicha. Voy a echarme un ratito aquí, justo al lado de la carretera. Así mi amo me verá más rápido. Volverá… Segurísimo…
    


Sé que volverá…






                                                                                                                  11/10/2023, Gijón

La Pluma del Este






Este relato es una participación en el concurso de El tintero de oro





Te invito a conocer otras historias con los animales como protagonistas:





   

6 de octubre de 2023

La salvación


La salvación

 (Continuación de “La huida”)

 

   Su búsqueda diaria por los contenedores no le llenó el estómago: un trozo de pizza y una madalena rancia — es todo lo que encontró entre la basura. Y para el colmo, empezó a llover. Todavía hambriento, volvió a su escondrijo y se puso a dormir con el sonido de las gotas.
   Soñaba con un plato de carne y salchichas cuando oyó unos gritos. Se levantó con mucha rapidez. Salió a la calle y afinó su viejo oído. Los gritos se repitieron. Cruzó un par de callejones detrás de las naves. Se acercó al hueco que había en la valla. El ruido de una lucha lo llevó hasta unos matorrales.
   Vio a dos humanos peleándose. Uno estaba tirado en el suelo y el otro, encima, haciéndole daño. El de abajo lloraba y gritaba. Sufría. Era una hembra que peleaba por su vida. Tenía que ayudarle. Corrió y saltó a la espalda del malo y le clavó los dientes en el cuello. Su boca se le llenó de sangre. El humano gritó y soltó a su presa. Cuando se giró hacia él, su cara expresaba sorpresa y dolor.
   —¡Pero qué coño es…! — e intentó darle una patada. Él hincó los dientes en su pierna. El humano sacó una cosa brillante y la clavó en su lomo. Un fuerte dolor lo hizo caer. La humana, llena de golpes y arañazos, se levantó. Antes de caer inconsciente, por el rabillo del  ojo, vio que ella volvía con algo alargado en las manos y asestaba un tremendo golpe al malo. Otro. Y otro. Este caía. Después, oscuridad…
   Cuando abrió los ojos, se sintió aprisionado y con algo molesto en la boca. Un pitido le taladraba los oídos. Entre todos los olores del lugar reconoció a uno. De ella. Estaba ahí con él.
   —Te vas a poner bien. Muy pronto nos iremos a casa…







                                                                                                                 06/10/2023, Gijón

La Pluma del Este