Bienvenido a La Pluma del Este

Relatos de misterio, amor, memoria y sombras del alma humana.

Historias donde conviven el noir, lo gótico y la emoción.

Pasa y lee. Siempre hay un nuevo relato esperando.

24 de julio de 2023

La nueva capa

La nueva capa



Tenía que ver a la abuelita.
Puso su vieja capa roja, cogió la cesta y entró en el bosque. ¿Por qué la yaya viviría ahí? Otra vez se enganchó con las ramas. Le venía bien una nueva capa. Pedirá que la abuela que le haga una.
   El sendero culebreaba entre los árboles, adentrándose en la oscura espesura. El silencio apagaba los cantos de los pájaros. La muchacha iba absorta en sus pensamientos. El sonido de una rama rota la hizo parar. Oyó un jadeo justo detrás. Poco a poco empezó a girar…
   —Hola, preciosa. ¿A dónde…?
   El desagradable olor a pelo quemado le entró por la nariz. El taser, que tenía muchas ganas de estrenar, ha funcionado de maravilla. Ahora, a ver a la abuela…
   El apetecible aroma de una barbacoa atrajo al leñador hacia una casita justo en el más profundo del bosque. ¿Quién en su sano juicio viviría aquí?
Le abrió la puerta una guapa moza con una tremenda capa de piel de lobo.
   —Hola, forastero. Vienes en un buen momento. Yo y mi abuela justo sentábamos a comer una rica barbacoa. ¿Te apuntas?





                                                                                                     07/05/2023, Gijón

20 de julio de 2023

El destino

El destino




Él

Es el colmo de lo absurdo.
   Él, que es un hombre acaudalado, que tiene carencia de empatía y fobia a los pobres, no puede apartar la mirada de aquel niño de la calle, sucio y famélico.
   El muchacho se muestra cauto cuando el hombre medroso se baja de su lujoso coche y le ofrece una chocolatina. La pequeña mano con una tremenda celeridad la hace desaparecer en sus andrajosos ropajes. Su mirada furtiva muestra mucho miedo y a la vez, la candidez, tan propia de un niño, acostumbrado a cuidarse de sí mismo.
   El hombre tiene una solución idónea para el chico. Su esposa había tenido varios abortos y le mentaba cada poco sobre aquello. Así que echa una plegaria diligente al cielo y acompaña a su futuro hijo al coche.



Ella

Las ha vuelto a ver: madre e hija.
  Como cada tarde, iban, cogidas de la mano, hacia el carrusel, rodeado de familias felices y de niños, esperando su turno. Todo muy bucólico y perfecto. Sentía tanta envidia, que le costaba hasta respirar. ¿Por qué no ellos? ¿Qué han hecho para merecer el semejante castigo?
   Había abortado cuatro veces. Con cada pérdida, el sueño de tener hijos se hacía más efímero. Su marido ya lo había aceptado. Decía que la amaba por encima de todo. Pero ella entró en depresión y llevaba ya varias semanas sin salir de casa, convirtiéndose en una mera espectadora de vidas ajenas.
   Vio el coche de su esposo cruzando el portón. Qué raro, es muy pronto para que volviera del trabajo. Al abrirle la puerta, este entró con una enigmática sonrisa. De repente, una cara, pequeña y sucia, se asomó detrás de su gabardina. Unos enormes ojos marrones, llenos de inseguridad y vulnerabilidad, la han apresado para siempre.
   Un niño, un hijo. Destino…








                                                                                                                  05/01/2023, Gijón


4 de julio de 2023

Los zapatos soñados

Los zapatos soñados





Mi amiga me dio el chivatazo: a la zapatería de su barrio llegarán los zapatos de tacón de aguja, el sueño de cualquier chica de diecisiete años. Yo ya trabajaba por entonces y podía permitirme este gasto.
  Quedamos dos horas antes de la apertura. Era todavía de noche, nevaba y hacía muchísimo frío. En la puerta ya se veía una enorme cola que daba la vuelta a la manzana. Aun así, nos quedamos para tentar la suerte.
  En aquellos años casi no había cafeterías, así que trajimos los bocadillos y los termos con el té. Nos turnábamos para ir al baño y calentar los pies en casa de mi compañera.
   Pasaban las horas y la cola apenas se movía. A las que intentaban colarse, las atacábamos como hienas. ¡Serán sinvergüenzas!
  Después de unas siete horas, mi amiga tuvo que irse. Por delante quedaba una treintena de personas. Yo no me iba a echar atrás. Deseaba esos zapatos por encima de todo. Las caras de las afortunadas despertaban en mí una tremenda envidia. Pronto yo sería una de ellas.
   Por fin entré…
  La zapatería estaba arrasada. En un estante del fondo quedaba un último par: negros, acharolados, de tacón alto y fino. Mi sueño… Y de números diferentes. No me importó. Después de casi diez horas, eran míos. Con un poco de algodón en la punta, estarán perfectos.
   Corría el año mil novecientos ochenta y ocho en Ucrania soviética.





                                                                                             29/03/2023, Gijón