El jardín de la señora Gloria
El jardín de la señora Gloria
«…Cuando cumplí los dieciocho, la señora
Gloria me regaló dieciocho rosas Queen Elizabeth de un rosa intenso… En el
funeral de mi papá, un enorme ramo de rosas blancas coronó su féretro… A los
veintiún años, cuando me marchaba a la universidad, mi querida Gló me regaló
una maceta de rosal enano con diminutas y graciosas florecitas de un rojo
anaranjado. Mientras me lo entregaba, sus hermosos ojos marrones se llenaron de
lágrimas. La perrita Chispa y el viejo gato Tuqui ya habían muerto hacía años;
yo me iba también y la señora Gloria se quedaba sola. Ella y sus rosales. Yo me
puse a llorar. Un tremendo sentido de culpabilidad casi me hizo rechazar la
beca en la Facultad de Botánica…»
Es un fragmento del relato «El jardín de la señora Gloria» incluido en el volumen 2 de la tetralogía «Detrás de la puerta».
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