24 de septiembre de 2026

200. En silencio

 
       Ella bailaba sola en el medio del bar.
       Sin música.

     La barra y las mesas con gente charlando, bebiendo y riendo hacían un círculo alrededor de ella. Decenas de bocas se abrían y se cerraban. Algunas rojas, otras con el brillo chispeante, y otras, masculinas, con o sin pelo. La mujer, ajena a todo aquel ruido, tenía los ojos cerrados y se movía al compás de la música que solo ella podía oír.
     A primera vista, podría decir que estaba borracha. O mal de la cabeza. O rara. ¡Sí! Una típica tía rara. Y ella seguía bailando. Y yo no podía apartar la mirada. Eché un vistazo alrededor. La gente charlaba y bebía sin prestar la atención a la extraña bailarina.
     Entonces me levanté. Me acerqué. Le toqué el hombro. Ella me miró y sonrió. Me dio la mano. Empecé a oír la música. Acompasé mis pasos a su ritmo. Ya éramos dos iguales que bailaban en el medio del silencio.
 




23/09/2026, Gijón

© La Pluma del Este

Este relato nació en nuestra reunión de los miércoles. 
Lo escribí sobre la marcha, con una idea que ha dado un giro inesperado. Creo que tú, mi querido Lector, lo descubrirás. 



Imagino que esta es la canción que sonaba en aquel bar…




1 comentario:

  1. Para bailar sola es que los recuerdos deben ser maravillosos y con esa música 🎵 ❤️

    ResponderEliminar