198. El encuentro.
El encuentro
Dorothy
volvió a repasar los labios con el lápiz labial de un rojo chillón. Hizo un par
de muecas para repartir el color. Con la punta de la uña quitó el exceso de
carmín en las comisuras. Se examinó los dientes. Como solía pasar, estaban manchados
de rojo. Se limpió con un dedo. Giró la cara a la izquierda, después a la
derecha. Se pellizcó los pómulos. Se sonrió. Se guiñó el ojo. Miró el reloj,
una cinta de oro en su delgada muñeca. Puso las gafas de sol negras que le cubrían
la mitad del rostro y salió a la calle.
Se
giró para despedirse justo en el momento en que una bicicleta, surgida de la
nada, le dio de pleno. ¡Boom!
Una
mala caída, un golpe en la esquina del bordillo…
La bicicleta
frenó unos metros más adelante. Dio la vuelta. Se paró un momento al lado de la
cabeza de la mujer. Nadie hizo nada.
La
huella roja de las ruedas continuó su camino.
06/07/2026, Gijón
© La Pluma del Este
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