23 de marzo de 2026

187. Ausencia

 

Ausencia

(Absentia, latín)

 

I. Acción y efecto de ausentarse o estar ausente.

 

 

Como cada día, él le daba un beso a su esposa y se iba a trabajar. Durante años hacía y decía lo mismo. Un beso ya breve, rutinario, un “te veo a la noche” desganado, como si no tuviera ganas de volver. Ella contaba minutos para que él se marchara. Y poco después, vestida elegantemente, se iba a ver a su joven amante.

 

 

II. Tiempo en que alguien está ausente.

 

Una noche él tardaba en volver. Ella lo esperaba con el valor reunido después de fingir el amor durante los últimos años. Quería el divorcio. Como un animal enjaulado daba vueltas por el salón. Miraba por la ventana. Él no llegaba. Le llamó al móvil repetidas veces. Saltaba el contestador. Se durmió en el sofá, tapada con la vieja bata de él.

 

 

III. Falta o privación de algo.

 

Despertó con una sensación de que algo malo había pasado. Un nudo se instaló en su estómago. Volvió a llamar a su marido. El teléfono seguía muerto. Su amante la llamó. Varias veces. Le mandó mensajes. No contestó. La preocupación crecía a cada minuto. Llamó al trabajo. Su marido no había ido ni ayer, ni los últimos cuatro meses… Se había despedido. Y no le dijo absolutamente nada. ¿Por qué?

 


IV. Derecho. Condición legal de la persona cuyo paradero se ignora.

 

La policía dejó sus cosas revueltas y se llevaron una camiseta para el perro. La acribillaron con cientos de preguntas: ¿si sabía de esto?, ¿si sabía de lo otro?, ¿qué relación tenían?, ¿si todo iba bien entre ellos? Tras veinte años de matrimonio, ella no fue capaz de contestar nada. Su vida conyugal era intangible… Quedaron en avisarla con lo que fuera. El nombre de su marido engrosó la lista de desaparecidos.

  

V. Medicina. Supresión brusca, aunque pasajera, de la conciencia.

 

Su amante dejó el teléfono saturado. En algún momento tendría que hablar con él. Pero no ahora. Ahora él era una complicación. Se sentía herida y traicionada. Por Dios, ¿por qué? No tenía derecho. Era ella la que engañaba. ¿Quién de los dos era el peor? Se sirvió una copa de whisky, el preferido de su marido. La casa la aplastaba con el silencio. Encendió la televisión. Noticias: en la playa cercana han encontrado el cadáver de un hombre… Lo supo. Se desmayó.

 

 

Vi. Psicología. Distracción del ánimo respecto de la situación o acción en que se encuentra el sujeto.

 

La morgue dejó su mente embotada. Lo vio. Allí. Solo… sobre el acero gris, tapado con una sábana. Como en películas policíacas que vieron juntos. Causa de la muerte: un infarto. Encontraron sus cosas en un barco. Lo compró hace un año. Lo estaba restaurando. Con qué dinero, nadie lo supo decir. El barco llevaba el nombre de ella: Lilith. La inspectora hablaba y preguntaba. Ella no oía nada. Cuando eran jóvenes, soñaban en navegar. Juntos. Su mirada no se separaba del bulto blanco que era su marido. Sus dedos se tocaban la boca. Ahí la besó por última vez.





 

 12/09/2025, Gijón

© La Pluma del Este



Querido Lector, te agradezco por la visita y por la lectura de mis historias.

Te dejo esta pregunta:

 ¿Cuándo fue la última vez que miraste de verdad a quien tienes al lado?...



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2 comentarios:

  1. Hola, Escritora de Pluma del Este.
    Este post es maravilloso. Lo he leído varias veces... Narrativa en VI actos enlazando las diferentes connotaciones de la palabra (ausencia) para hilar un relato con los diferentes estados de la misma. Sencillamente: ¡genial!
    Puede leerse como un monólogo existencial o como un drama personal con su moraleja: la vida siempre va un paso por delante de nosotros, con su entendimiento, lecciones, sabiduría...
    Me ha gustado mucho el mensaje que deja: que cuanto más deseamos algo, más nos alejamos de ello. Un poco como lo que decían los grandes filósofos como (Schopenhauer) en la Trampa del deseo constante. Y de cómo no sabemos apreciar lo que tenemos. Aprendizaje con dolor y pérdida (a veces, sólo así aprendemos...).
    Gracias por compartirlo.
    Hasta pronto.

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    1. Clarisa, muchas gracias por tu comentario. Por desgracia, la historia se repite demasiadas veces y, cuando nos damos cuenta de que algo se ha roto, de que ya no hay vuelta atrás, ahí es cuando la vida nos da con un mazazo de la realidad. Y lo peor es el sentimiento de culpa convertido en una sombra... Un abrazo.

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