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12 de junio de 2024

Cariño, ya estoy en casa

 Cariño, ya estoy en casa.





El peso de cientos de kilos de tierra y escombros poco a poco hace su trabajo: aplastarme como un miserable insecto.
   He perdido la noción del tiempo. ¿Cuánto llevo aquí abajo? ¿Una hora, un día, una semana…? Da lo mismo. Para mí, una eternidad. El pánico de los primeros minutos acabó cuando un punzante dolor en el costado izquierdo me hizo desmayar…
   Cuando me he vuelto en mí, comprendí que muy pronto iba a morir… Un rato después, dejé de gritar y llorar… Me reí con la boca llena de tierra. Qué situación más absurda: todavía vivo, pero muerto. Es para morirse. Puta redundancia.
   Apenas respiro y tengo un hierro clavado en el costado. Mi vida se me escapa a borbotones. ¿Cuánta sangre tiene una persona? ¿Cinco, seis litros? Al principio pude sentir el calor del chorro pegajoso. No he podido taponarlo ni siquiera con las manos, ya que las tengo retorcidas en ángulos imposibles, rotas y encajadas entre los trozos de hormigón.
   Ya no noto el goteo. Parece que la tierra y la sangre coagulada han hecho un tapón. Justo para que el rato que me quede de vida esté divagando gilipolleces. Total, nadie sabe dónde estoy.
  No tenía que haber vuelto a… mi antigua casa. Estúpido… Imbécil… Joder. Pude dejarlo todo a la suerte y olvidar. Igual nadie la hubiera encontrado después de más de veinte años.  A mi primera esposa… Son solo unos huesos. Limpios y blancos. Hervidos con lejía durante horas. Seguro que ni ADN encontrarían. Pero tuve miedo. Mucho miedo. Mi vida actual ahora es perfecta. Y he pagado un precio muy alto para conseguirla.
   Así que aquí estoy, de vuelta con ella: en el pozo de nuestra casa. Su calavera con las mandíbulas rotas a martillazos, cuando le arranque los dientes, me mira fijamente. Y se ríe de mí. Maldita hija de puta. Ni muerto puedo separarme de ti. Cariño, he vuelto…  A casa contigo… Ja, ja, ja…
 


Una semana antes.
  «—… Sí, sí, es un ambicioso proyecto de construcción que cambiará la imagen del barrio de Cerrillano. Toda esta zona de casas viejas, hasta el mes pasado, era un foco de insalubridad y tráfico de estupefacientes. Los okupas y delincuentes tenían aterrorizados a los vecinos. Pero gracias a los fondos europeos y la participación del sector privado, el barrio volverá a ser bonito y con mucha gente nueva que se mudará a esta zona residencial.
   —Gracias, señor alcalde. Como podéis observar, las máquinas excavadoras ya han empezado a demoler y remover el terreno. Según el proyecto, debajo de cada edificio habrá dos plantas de aparcamientos, lo que no es usual en este tipo de construcciones. Así que van a cavar muy profundo…»
   ¡Mierda, mierda, mierda…! ¡Joder! No puede ser. Ahora, no. ¡Si aquello antes era un pueblo fuera de la ciudad! Nunca se me había ocurrido que iban a construir ahí. ¡Mierda! Tengo que desenterrarla y cambiarla de sitio. ¡Joder!
   —Laura, nena, debo ir de viaje unos días a Madrid. Sí, también el fin de semana, pero ya sabes, que el curro es lo que tiene: te avisan de un momento a otro. Dale un beso a Nina de mi parte. Las veré el lunes. Te quiero.







                                                                                                11/06/2024, Gijón

 

 

 


4 de junio de 2024

La "mascota" maldita

 La «mascota» maldita




   —¡Maestro, nos han robado! Cuando llegué, la puerta de la cripta estaba abierta. El arca de contención — vacía. Los ladrones han dejado una nota: «Hemos sacado a vuestra mascota de paseo. Prometemos devolverla, sana y salva. ¡Ja, ja, ja, ja!» Firmado por S.A.A.
   El Maestro de la Orden quedó blanco y su ayudante tuvo que agarrarlo antes de que se cayera al suelo. Unos estúpidos e insensatos la han dejado libre. Que Dios se apiade de sus almas:
   — Avisa a todos, Saúl. Hay que encontrarla enseguida antes de que sea tarde. Ellos no saben de lo que es capaz.
   Mientras tanto, en alguna zona de la misma ciudad, en una casa, llena de jóvenes bailando como posesos y bebiendo el calimocho en cantidades industriales, tres chavales juegan y se hacen fotos con algo parecido a una calavera. Esperen, ¡sí! Es un cráneo humano y estos zopencos se lo pasan como si fuera una pelota de rugby.
   A medianoche, en el pleno apogeo de la fiesta, las luces y los aparatos eléctricos explotan y la casa se sume en la oscuridad. Después de unos segundos de silencio el ambiente se llena de gritos. Empujándose, los chavales intentan salir, pero las puertas y ventanas no se abren. Prueban a romper los cristales, es inútil: parece que están hechos de hormigón.
   Debajo de lloros y gritos empieza a oírse un molesto zumbido. El sonido va subiendo de volumen, taladrando los oídos. El rincón alejado del salón se tiñe de una luz roja que se expande por toda la estancia. La acompaña el olor desagradable a podrido. La luz se hace más intensa. Los chicos quedan como petrificados. Algunos se esconden. No saben que es inútil. Ella les encontrará…




                                                            
                                                                    03/04/2024, Gijón

  

10 de mayo de 2024

El tío duro

 

El tío duro

 

Con una inesperada finta, el atacante me dejó casi KO. El golpe ha sido tan fuerte que mi cabeza empezó a dar vueltas y sentí tremendas ganas de vomitar.
   —¿Qué, vas a llorar como una niñita? ¿Ya no eres tan terne, guapito? Me vas a suplicar que pare, mientras escupes los dientes. Lo que quedará de ti, lo tendrán que recoger con una pala. — El tipo me dio varias patadas en el estómago. Me doblé del dolor. Sus compinches le jalearon.
   Por el rabillo del ojo avizoré a Marco, haciéndome la señal de que el rescate ha salido bien. Mis hijos estaban a salvo.
  El odio y la rabia acumulados me impelieron al ataque. Cogí al cabrón por sorpresa. Con un fuerte puñetazo en los riñones y con una patada en su rodilla derecha, lo derribé al suelo. Me puse encima y con un twister le rompí el cuello. Los pandilleros se quedaron mudos. Ahora, a por ellos…
   —¡Corten! ¡Corten! Los del maquillaje, necesito más drama y más sangre. La cara del protagonista no está bastante maltratada. Los de la banda, no sois tan fieros como exige el guion. ¡Poneos las pilas! Vamos a repetir la escena. Cuando quieran.
—¡5 y Acción!
   Mis ojos tumefactos apenas han visto venir el puñetazo. Ser un especialista es una mierda…

  


                                                                      09/05/2024, Gijón

7 de mayo de 2024

El rescate fallido

 El rescate fallido




He llegado demasiado tarde.
   El graznido estridente de los cuervos que sobrevolaban el pueblo y el olor dulzón de la muerte no me prepararon para tan dantesco espectáculo. Los cuerpos mutilados de los habitantes estaban por todas partes. A algunos les faltaban las extremidades, a otros, las cabezas. Decenas de mujeres y niños destrozados. Ni los hombres armados se salvaron. El olor repugnante me hizo vomitar. Tropecé con un brazo pequeño, que agarraba un conejito rosa. Caí al suelo ensangrentado. Me ahogaba en rabia y culpa por no estar ahí. Grité, lloré… El eco de mi dolor resonó en todo el pueblecito. Me olvidé por completo del peligro: el causante de aquella carnicería podría estar cerca.
   Y sí que estaba…
   Oí una respiración y jadeos, seguidos de unos pasos. Lo vi. En la oscuridad sus ojos, fijados en mí, inyectados en sangre, emanaban el odio visceral. Las pupilas amarillas tenían un brillo diabólico. Esta mirada no era de un ser humano, sino de una criatura hambrienta, salida de las peores pesadillas. Cada poro de su piel exudaba una maldad primigenia. Su demonio interior, agazapado a la espera de una mínima ocasión para matarme…
   Pero no la tuvo: mi Desert Eagle, con su bala del calibre cincuenta, le reventó la cabeza.









                                                                                   07/05/2024, Gijón

25 de abril de 2024

Un trabajo perfecto

 Un trabajo perfecto

 

 
Decía mi padre, que en paz descanse: “En todo lo que hagas, intenta ser el mejor. Un trabajo bien hecho requiere las mismas energías que uno desastroso. Y el respeto de la gente será tu tarjeta de visita”.
   He seguido su consejo al pie de la letra toda mi vida.
   Por ejemplo, ahora mismo. Con mucha delicadeza voy echando el producto al agua y con la paleta estoy mezclando los ingredientes. A mano. No me gustan los artilugios, soy un artesano. Lo remuevo todo con constancia y calma. En esto las prisas no son buenas. Por fin, la mezcla adquiere una textura suave y ligeramente elástica, con un poco de brillo lacado. Perfecta.
   Con movimientos precisos, desarrollados durante muchos años de mi total dedicación al oficio, voy colocando un ladrillo detrás de otro. Ya no necesito usar el nivel. Mi ojo del buen cubero sabe detectar cualquier defecto. Las filas rectas de ladrillos, unidos con mortero, van subiendo a buen ritmo. Ya casi he terminado la pared.
    Echo el último vistazo a mi obra. Perfecta. Nada falta, nada sobra.
   Pasarán muchos años, seguro que yo estaré criando malvas, pero alguien descubrirá mi colección de cuerpos emparedados. En fin, es a lo que me dedico…

 



                                                                           25/04/2024, Gijón

22 de enero de 2024

SUCESOS: "El afortunado"



SUCESOS

Encontrado el cuerpo sin vida de un hombre

La Pluma del Este

 

 

Ayer, 22/01/2024, a las 10.35 de la mañana, un paseante de perros encontró el cuerpo sin vida de un hombre en la playa de San Lorenzo.

A.G.G. declaró que al principio pensó que era una alfombra enrollada, pero al acercarse vio que era un hombre vestido con un traje y gabardina.

Las autoridades no quieren especular, sin embargo, las fuentes cercanas hablan de un posible suicidio. El comisario Benítez no lo ha confirmado, pero tampoco lo ha desmentido.

Al finalizar su rueda de prensa, la policía ha pedido la colaboración ciudadana para poder identificar el cuerpo del desconocido. Para aportar la información sobre el caso, contactar por tel. 999 999 999.

Descripción del fallecido:

Varón de unos 50-52 años. Alto, de complexión mediana. Calvo. Vestido con el traje color azul marino y la gabardina gris. En el bolsillo interior de la misma se encontró una nota:

“Después de veinte años jugando los mismos números, este sábado, por fin, me ha tocado el Gordo. Con tanta suerte que mi mujer ha lavado mis pantalones sin mirar en los bolsillos.

Esto no es vida…”

Seguiremos informando.





                                                                                             22/01/2024








 

19 de enero de 2024

El accidente

 El accidente



La cada vez más grande mancha roja se expandía por el suelo, llegando a la nueva alfombra beige… Las caras de los presentes estaban congeladas por el susto y sin saber qué hacer. Él solo podía pensar en los noventa y cinco euros que le ha costado la puñetera botella de vino.



                                                         19/01/2024, Gijón

 

6 de octubre de 2023

La salvación


La salvación

 (Continuación de “La huida”)

 

   Su búsqueda diaria por los contenedores no le llenó el estómago: un trozo de pizza y una madalena rancia — es todo lo que encontró entre la basura. Y para el colmo, empezó a llover. Todavía hambriento, volvió a su escondrijo y se puso a dormir con el sonido de las gotas.
   Soñaba con un plato de carne y salchichas cuando oyó un grito. Se levantó con mucha rapidez. El grito otra vez. Salió a la calle y afinó su viejo oído. Los gritos se repitieron. Cruzó un par de callejones detrás de las naves. Se acercó al hueco que había en la valla. El ruido de una lucha lo llevó hasta unos matorrales.
   Vio a dos humanos peleándose. Uno estaba tirado en el suelo y el otro, encima, haciéndole daño. El de abajo lloraba y gritaba. Sufría. Era una hembra que peleaba por su vida. Tenía que ayudarle. Corrió y saltó a la espalda del malo y le clavó los dientes en el cuello. Su boca se llenó de sangre. El humano gritó y soltó a su presa. Cuando se giró hacia él, su cara expresaba sorpresa y dolor.
   —¡Pero qué coño es…! — e intentó darle una patada. Él hincó los dientes en su pierna. El humano sacó una cosa brillante y la clavó en su lomo. Un fuerte dolor lo hizo caer. La humana, llena de golpes y arañazos, se levantó para poder huir de su agresor. Antes de caer inconsciente, por el rabillo de los ojos, vio que ella volvía con algo alargado en las manos y asestaba un tremendo golpe al malo. Otro. Y otro. Este caía. Después, oscuridad…
   Cuando abrió los ojos, se sintió aprisionado y con algo molesto en la boca. Un pitido le taladraba los oídos. Entre todos los olores del lugar reconoció a uno. De ella. Estaba ahí con él.
   —Te vas a poner bien, mi pequeño héroe. Muy pronto nos iremos a casa…







                                                                                                                 06/10/2023, Gijón

5 de mayo de 2023

El secreto

 El secreto




Anoche la tempestad hizo estragos: arrancó los árboles y rompió algunas ventanas. La vieja puerta del jardín, sacada de sus goznes, estaba tirada a varios metros.  Y lo más extraño es que hace muchos años nadie la abría.
    Al acercarme hasta la abertura me acordé de lo que contaba mi abuelo cuando yo era una niña. Decía, que esta puerta protegía el secreto de la familia y que jamás nadie debía abrirla. Por nada del mundo. 
    Entré… 
    En el centro de un precioso jardín había una fuente. Su agua cristalina cantaba una extraña melodía. Me acerqué. Vi en el borde una inscripción: 

“Serás y tendrás todo lo que deseas,
si de esta fuente el agua es bebida. 
Pero cuidado, toda tu familia 
pagará el precio con su vida”

    El agua fría y sabrosa bajó por mi garganta…
    Nunca me supo tan bien…




                                                                                                       23/04/2023, Gijón     


Este relato participa en el reto de Paleta de las emociones del blog Tintero de oro

Emociones: Interés, Vigilancia, Anticipación, Alegría, Sorpresa.



25 de marzo de 2023

Muerto ya estoy...

     Muerto ya estoy
   




Con el primer disparo, José Carlos hundió su cara en su propia sangre. Todos quedamos congelados viéndolo morir. La siguiente fue mi mujer, Mercedes. De su nívea blusa brotó un jardín carmesí. Todavía veo sus ojos verdes como esmeraldas, fijados en mí, pero muertos. El resto nos tiramos al suelo. Sonó el teléfono. Nadie se movió a cogerlo. Me arrastré yo.
   —Esto es un aviso. Si publicáis algo sobre la Compañía, los siguientes en morir seréis vosotros y vuestros familiares. —Colgaron…
   Cinco minutos antes, todos de la redacción del periódico, estábamos discutiendo de cómo soltar el bombazo sobre la estafa millonaria de la Compañía que causó tantas víctimas mortales.
   Han pasado dos años desde aquello. Ahora en mi ordenador marcaré el “enviar”. Yo no tengo nada que perder…
   Muerto ya estoy




      
                                                                                                        09/03/2023, Gijón

19 de marzo de 2023

En la noche

En la noche

El pequeño ladrón



 

Lo despertó un ruido extraño…
Por la pequeña ventana de su tétrica habitación divisó a una figura embozada en una capa negra, metiéndose en el callejón del frente y dejando unos bultos detrás de sí.
La curiosidad pudo con el chico y este se bajó por la destartalada escalera haciendo el menor ruido posible.
   Gracias a su ingenio y audacia Chris sobrevivió en las calles desde el niño y vio de todo. Pero lo que encontró, lo dejó horrorizado: sus dos amigas, fulanas Katty y María, estaban tiradas dentro de un enorme charco de sangre. La luz mortecina de la farola se reflejaba en el líquido rojo creando un aura maléfico alrededor. En los pechos blancos de las mujeres se veían unos enormes agujeros: les faltaban sus corazones. ¿Qué monstruo pudo hacer esto? ¿Para qué?
   El chico, reprimiendo las arcadas, se santiguó y decidió seguir al asesino, ergo olvidar del todo su instinto de supervivencia. Se metió en el callejón. Por el rabillo de ojo vio a una sombra negra que entraba en un enorme y siniestro caserón.  De puntillas y pegado a las paredes, Chris la siguió y se coló por la ventana del sótano.
   El oscuro interior apestaba a la carne podrida y a algo más. Detrás de una vieja puerta se oía una voz carrasposa murmurando: «Sirenia… Me obedecerás… Sí… Estés viva o muerta… Me perteneces…
»

   La curiosidad pudo con el chico y este, a través del resquicio de la puerta, vio una habitación lúgubre. La luz azulada de alguna especie de fuego alumbraba una estantería llena de frascos y libros, una mesa y a un hombre siniestro en ropajes arcaicos practicando algún tipo de ritual.
   —Te ruego que me liberes… Deja que me vaya o mátame. — Suplicaba la voz de una mujer.
   A su espalda resonaron unos pasos y Chris se tapó la boca con las manos presa de pánico. Se apretó lo más posible a la oscura esquina del pasillo. El hombre de negro pasó a su lado casi rozándole. No lo ha visto. Gracias a Dios. El hombre con su mano enguantada abrió la puerta y entró.
  —Maestro, te traigo un obsequio. Te complacerá. Son tres corazones muy frescos, todavía palpitaban cuando los metí en la saca. Como me ordenaste. Ahora necesito verla. Me lo prometiste.
   —Tranquilo, muchacho. Todo a su tiempo. Dame la saca… Bien… Bien… Bien… Muy frescos. Ahora mi elixir estará listo. Vete. Y no te atrevas … La mataré si me desobedeces. Psss… Oigo un ruido. Mira si tenemos a algún intruso…
   Antes de que lo descubrieran el pequeño ladrón se arrastró fuera de su escondite y salió corriendo como el alma que lleva el Diablo.


  





                                                                                                                   19/03/2023, Gijón



23 de febrero de 2023

La justicia

 La justicia



    La llamada de su abogado la dejó atónita: su violador quedará en libertad por un absurdo error burocrático.
    El ser que destrozó su vida, rompió su alma y su cuerpo en mil pedazos, saldrá de prisión en unos días, mientras ella lleva viviendo en una cárcel impuesta desde que se cruzaron sus caminos.
   Rabia, odio y consternación la dejaron sin ganas de ver el día de mañana.  El recuerdo de sus manos asquerosas, de su respiración y jadeos, del dolor entre las piernas y en la garganta, la hizo vomitar.
   ¿Cómo vivir sabiendo que él anda suelto?
   ¿Qué podría hacer al respecto?
    Decidió esperar.  Y esperó…
    La discoteca está llena de gente apretujada. La espalda del hombre, al descubierto. Un tropezón, una disculpa acompañada con un «¿te acuerdas de mí?», y el cuchillo entrando… Una. Dos. Tres veces… Sangre, gritos y gente corriendo.
    Ella sale fuera para esperar a la policía.  Se siente tranquila y aliviada.  La noche huele a naranjos en flor.



                                                                                                18/11/2022, Gijón

20 de noviembre de 2022

En la noche


En la noche


Hombre de negro


   Es noche cerrada. Silencio. No se ve ni un alma. El viejo barrio está sumido en un sueño intranquilo. En alguna parte de la negrura empieza a oírse el eco de unos pasos que poco a poco resuenan en toda la calle, pobremente iluminada.

   Las paredes oscuras de los edificios acechan al transeúnte. Las ventanas, cerradas a cal y canto, son incapaces de proteger a sus habitantes de frío y humedad. Las sucias farolas apenas dan luz para reunir enjambres de insectos. La atmósfera execrable llena cada recoveco. Parece que el mismo mal está al asecho de algún incauto.

   Al acercarse los pasos, un gato callejero, muy cenceño, queda atónito en medio de la calle. Él conoce el comportamiento insidioso y atrabiliario de los humanos y se mete en el primer agujero que ve. Por ahora, estará a salvo. Los pasos continúan su camino.

   De repente, unas risas y el jolgorio rompen el tenso silencio cuando una taberna escupe a un borracho. El tipo, profiriendo obscenidades y con ganas de una buena trifulca, grita algo al transeúnte. Este se le acerca. Con un movimiento rápido, un puñal atraviesa las ropas andrajosas y el borracho cae con la mirada perpleja, balbuceando un galimatías. El asesino limpia la daga con un pañuelo níveo y prosigue su camino.

   Más adelante, en una pequeña plaza, un par de prostitutas se acercan a una farola para contar los míseros peniques. Con este frío hay pocos clientes. Apenas les llegará para pagar el cuartucho de mala muerte. Y para comer habrá que seguir trabajando. La noche es larga. Igual les cae algún ricachón generoso.

   La figura oscura con pasos firmes se dirige hasta ahí. No lo esperan. Ellas, tan denostadas por los demás, son una presa fácil. Nadie las echará en falta. No son nada, pero sus corazones frescos serán perfectos para que el experimento siga adelante. El Maestro estará complacido y le permitirá verla, aunque un minuto.

   La daga brilla en la noche…

 

 






                                                                                                              18/11/2022, Gijón




                                                                                                                                          

9 de noviembre de 2022

El sacrificio

El sacrificio



  
 Siente el tacto de metal en la nuca, justo detrás de la oreja derecha. Otro intento de lucha y sus sesos decorarán el salpicadero. El asaltante lo dejó claro.
   Lo ha cogido por sorpresa, justo cuando entraba en el coche, y hasta ahora no ha pedido nada, salvo conducir por la oscura y solitaria carretera hasta su casa. Él no puede permitir que el desconocido invada su hogar: su familia está ahí.
  Cada curva les acerca al destino. Los intentos de convencer al individuo dejaron su cara hecha carne. Él sabe que más adelante hay un viejo roble, pegado a la carretera. Pisa el acelerador a fondo. 
   El árbol entra en el coche…







                                                                                       

14 de octubre de 2022

La huida

La huida



   Ya son las nueve de la noche. El polígono está desierto. La ventana de mi oficina, que está al ras de la calle, es un faro. Todo el mundo ya se fue, pero yo sigo trabajando. El cierre del año me tiene exhausta y quiero irme ya. Por fin termino con el papeleo y salgo a la oscuridad.
  El silencio me rodea. Estoy sola. Empiezo a caminar. Las escasas farolas, como silenciosos guardianes, apenas alumbran la calle. Huele a lluvia. Las primeras gotas me salpican la cara.
   Detrás de mí oigo unos pasos. Me giro y no veo a nadie. Pero me siento observada y el escalofrío recorre la espalda. Otra vez el ruido, pero de algo metálico, arrastrado por el asfalto. Busco el móvil. Me tiemblan las manos. Estoy muerta de miedo. ¡Mierda! Lo he dejado cargando en mi mesa. Tengo que llegar al coche. Los cuarenta metros que separan mi oficina de la plaza del aparcamiento, ahora son kilómetros.
   Empiezo a correr.
   Los pasos, también...
                                                                         







                                                        
                                                                                                        (Continuará...)